¿Se puede adelgazar con constelaciones familiares?

 

La obesidad es el exceso de tejido adiposo en el organismo. Normalmente sucede cuando se come más de lo que se quema. Cuando la obesidad repercute en la salud de la persona es importante un cambio de hábitos en la forma de vida, especialmente en la alimentación y en el ejercicio físico. Las constelaciones familiares no adelgazan, pero si mejoran notablemente los problemas de ansiedad por la comida, y favorecen el desarrollo de hábitos saludables para la vida. Esto hace que la persona pueda implicarse en su dieta, con motivación y  una perspectiva sana, que le impida recuperar el peso perdido.

 

Los especialistas en obesidad creen que el factor hereditario es determinante a la hora de tener obesidad. Pero evidentemente si a un niño con tendencia a la obesidad se le enseñan hábitos alimenticios sanos, y se fomenta el ejercicio físico, evitando el sedentarismo, podrá prevenirse esta propensión, impidiendo que se acabe convirtiendo en un adulto obeso.

Ansiedad al comer.

Las personas con problemas serios de obesidad, la gran mayoría de las ocasiones en las que comen, no lo hacen por hambre física si no por hambre emocional. Casi todas las personas con obesidad, por no decir el 99%, utilizan la comida como una forma de compensación emocional para diferentes síntomas: ansiedad, tristeza, sentimiento de abandono, ira, culpa…

La utilización de los alimentos como forma de saciar las emociones negativas, es la puerta de entrada a un círculo vicioso de emociones perjudiciales que alejan completamente a la persona de su objetivo: la sensación de plenitud que busca. La atracción mental por un grupo determinado de alimentos, que en caso de obesidad son nocivos para la persona como pueden ser los carbohidratos de absorción rápida, o las grasas saturadas, producen en la persona el efecto contrario que desea. La macrobiótica es una de las escuelas de alimentación que más ha estudiado el tipo de energía que contiene cada alimento, advierte de la carga negativa, de la energía de involución de estos nutrientes, ya que al no ser alimentos vivos, su ingesta desmesurada introduce en el organismo de la persona, en su energía, una información energética desorganizada y caótica, que se acaba materializando a nivel emocional en la persona que los consume. Por lo tanto, la sensación de vacío y sobre todo de  culpa siempre va a estar presente, haciendo que el individuo se desvalorice y auto-castigue a través de la comida, aún más.

Observar esta tendencia y querer cambiarla sólo con la mente consciente, no da resultados efectivos a largo plazo, ya que los hábitos alimenticios es una cuestión conductual. Los cambios de conducta en el consciente, son muy difíciles de realizar sólo con la observación e intervención a través de pautas en el día a día. Para que un síntoma se corrija definitivamente hay que ir directamente al lugar donde han surgido esas conductas: el inconsciente. El inconsciente es donde residen los cimientos de todas las conductas que manifiesta un ser humano a lo largo de su vida. Las constelaciones familiares nos permiten cambiar el origen de estos hábitos en lo más profundo del inconsciente, cambiando los patrones negativos, por positivos, liberando a la persona de las tendencias repetitivas de situaciones dolorosas.

No podemos olvidar que el sistema de regulación de la sensación de hambre se encuentra en el sistema nervioso central, y además está directamente relacionado con la serotonina. La serotonina es el neurotransmisor de la sensación de bienestar, además de un importante regulador de la sensación de apetito.

Cada vez que una persona realiza una constelación familiar estamos trabajando su sistema nervioso central, ya que la base del trabajo con las constelaciones es el inconsciente, y éste  repercute directamente en la mente y su órgano receptor: el encéfalo. Cuando liberamos la causa inconsciente que lleva a la persona a comer de forma instintiva, a saciarse emocionalmente a través de la alimentación, estamos sanando lo más profundo de la mente, y por lo tanto la calidad de los neurotransmisores, pudiendo regularse la sensación de apetito/saciedad implicado en la obesidad.

Causas sistémicas de la obesidad.

Las causas sistémicas de la obesidad en el inconsciente son muy variadas, y dependen mucho de la persona en sí, y de los síntomas emocionales y físicos que muestre.

Si bien es cierto, que en muchos casos hemos observado, como los ancestros (padres, abuelos, bisabuelos y/o tatarabuelos) del paciente han pasado situaciones de hambruna importantes, normalmente a consecuencia de guerras o post-guerras.

Pero sobre todo si hay que destacar una característica común en todos los casos, y es la relación conflictiva con la persona que nos nutre cuando nacemos: la madre. Hay que tener en cuenta que la madre no sólo nos alimenta a través de la comida. La forma más importante que tiene una madre de nutrir a su pequeñ@ es a través del amor, de la capacidad de amar, de dar a su hij@.

Lo que difiere mucho de un caso a otro son las circunstancias que han rodeado a madre e hij@, y ahí es donde entra en escena el papel de terapeuta, para tratar a cada persona como un caso especial y con características únicas, restableciendo un vínculo sano del paciente con el origen de su vida.

A través de las constelaciones familiares  la persona comienza a nutrirse sanamente, entendiendo que no hay nada externo que pueda saciarla ya que la sensación de  plenitud es una actitud mental, que no hay mejor alimento que el que le otorga su propia alma. Es entonces cuando empieza a amarse realmente, y a ser quien realmente quiere ser, que trasciende y va mucho más allá del cuerpo físico.