La alimentación y las constelaciones familiares

El principio hipocrático: “Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina tu alimento”, es tomado muy en cuenta por los naturópatas en su ejercicio profesional.

La alimentación es una de las herramientas más utilizadas por la Naturopatía como método de prevención de enfermedades. Evitar determinados grupos de alimentos (grasas saturadas, azúcares, sal refinada, harinas procesadas, lácteos comida basura…etc.), y aumentar la ingesta de cereales integrales, verduras, hortalizas, legumbres, alimentos fermentativos, frutos secos, semillas…etc., es un seguro para un estado óptimo de salud.

La alimentación se tiene en cuenta en las constelaciones familiares

La alimentación es empleada por los naturópatas como un instrumento sencillo e inocuo, para la facilitación de los procesos necesarios que activen la recuperación del equilibrio físico en procesos de enfermedad. Es muy común entre los profesionales del sector, utilizar el término alimento-medicamento, refiriéndose a aquellos alimentos que por sus componentes, se ha probado su efectividad como coadyuvantes en tratamientos médicos alópatas. Por ejemplo: la graviola o guanábana en el tratamiento del cáncer. Los arándanos tanto naturales, como en jugo para las infecciones de orina. O el salmón y las nueces, ricos en ácidos grasos omega3, para la reconstrucción de la vaina de mielina del sistema nervioso central.

Dentro de la forma más correcta de alimentarse podemos encontrar diferentes y variados  tipos de escuelas: vegetarianismo, macrobiótica, higienismo, dieta disociada, dieta para los tipos sanguíneos…

Éstas son las escuelas más aceptadas y practicadas por los naturópatas. Veamos a grandes rasgos en qué consisten:

1. Macrobiótica: procede de Japón. Su creador George Osawa, curó numerosas patologías con ésta dieta, entre ellas la leucemia.

Para la macrobiótica es muy importante la forma de alimentarse: favorecer la masticación consciente. La calma a la hora de masticar favorece los procesos de digestión y asimilación de los nutrientes. El entorno en el cuál la persona realiza las comidas, es también tomado como una prioridad: la tranquilidad, el sosiego, tomarse un tiempo para comer, junto con un ambiente agradable, favorece los procesos digestivos equilibrados.

La macrobiótica se basa en la observación del tipo de energía de cada persona (yin o yang), para fomentar la sanación de enfermedades y su prevención. Para la macrobiótica no sólo son importantes los nutrientes de cada alimento, sino también su energía, su información. Por ello instruye sobre el tipo de energía de cada alimento y cómo tratarlo para favorecerla en caso de necesidad.  Para potenciar ésta energía y que no se pierda en su forma de preparación, la macrobiótica enseña la forma más correcta de corte y cocción, para así obtener la mayor fuerza curativa del alimento.

La macrobiótica está repleta de alimentos-medicamentos que en muchos casos son utilizados por los naturópatas como una forma de mejorar procesos fisiológicos, y son indicadas en los casos más adecuados: la sopa miso, el gomasio, la umeboshi, el ku-zú… etc.

2. Higienismo: en realidad no engloba sólo la alimentación: es una forma de vida respetuosa con el medio ambiente, basada en la interacción del ser humano con la naturaleza.

Los higienistas apuestan por alimentos de origen vegetal: cereales integrales, verduras, hortalizas, legumbres, frutas, alimentos fermentativos, frutos secos y semillas. Se decantan por el consumo de alimentos ecológicos.

Prefieren la ingesta de los alimentos crudos. Es importante que resaltar que no todos los organismos están preparados para consumir alimentos crudos. Para ello es necesario que el aparato digestivo esté en buenas condiciones, porque el organismo tiene que realizar más trabajo para digerir alimentos que no estén pre-digeridos a través de la cocción.

Los higienistas también son partidarios de realizar ayunos para liberar su organismo de toxemia.

3. Vegetarianismo: El vegetarianismo consiste en excluir de la dieta todo tipo de carne y pescado. Dentro de ésta corriente y dependiendo que alimentos se consuman, nos encontramos con diferentes vertientes. Éstas son:

-Lactovegeterianos: se alimentan de productos de origen vegetal e incluyen en su dieta productos lácteos.

-Lacto-ovo-vegetarianos: además de comer vegetales y productos lácteos, también incorporan a su dieta huevos, al ser el alimento que posee las proteínas más completas.

-Veganos: no ingieren nada que proceda de origen animal, para ello sustituyen las proteínas animales, por prótidos de origen vegetal como la soja o el trigo.

Mar de Luz y la alimentación.

La base de todo el trabajo terapéutico de Mar de Luz, está basado como pilar fundamental en la Naturopatía. No en vano, han sido cuatro años de estudio. Para nosotros la Naturopatía es la raíz fundamental de las terapias naturales, por ello cada vez que realizamos una terapia la Naturopatía está presente en ella. Incluso las Constelaciones Familiares se enriquecen de manera notable con los conocimientos naturopáticos.

Por eso sabemos que cuidar la alimentación, nutrir al organismo con alimentos sanos que favorezcan la salud, es una forma de amor hacia uno mismo, siempre y cuando no esté llevada al extremo.

A través de la anatomía comparada se observa como el organismo de un ser humano difiere bastante de la constitución de los dientes y aparato digestivo de un carnívoro. La mandíbula del humano no posee los enormes colmillos de un tigre. El aparato digestivo de los depredadores segrega potentes jugos gástricos que les capacita para digerir carne cruda. La morfología y fisiología del humano es claramente comparable a la de un omnívoro. La organización de los dientes en la mandíbula, indica que la mayor parte de su alimentación debe estar basada en los granos, de ahí la gran cantidad de piezas destinadas a moler. Los maxilares, también están preparados para cortar las verduras, a través de los incisivos. Y aunque en menor medida, la existencia de cuatro colmillos, indican la predisposición estructural para poder desgarrar. El aparato digestivo a su vez, en concreto el estómago a través de la pepsina, produce ácido clorhídrico, por lo que está suficientemente preparado para digerir proteínas, siempre y cuando estén pre-digeridas por la cocción. La carne y el pescado pueden ser comidos por el ser humano, aunque en mucha menor cantidad y asiduidad que otros productos alimenticios. Por varias razones, la carne ecológica es una buena alternativa para todas aquellas personas que no quieren prescindir de la carne en su dieta, y quieren favorecer el mantenimiento del medio ambiente y la salud de su propio cuerpo.

Sin querer levantar polémica (no es el fin de éste artículo), si nos llama la atención la animadversión que algunas de las personas más radicales cuya alimentación es vegetariana, tienen hacia los que realizan una dieta omnívora, que en muchos casos son despreciados y vilipendiados por ellos.

Estamos de acuerdo que el consumo masivo de carne contamina, ayuda al desgaste del planeta que debería ser tomado como una responsabilidad común. También es cierto que el maltrato a los animales, y la forma tan horrible en que son sacrificados, no se justifica con nada.

Se puede intentar crear conciencia social, siempre es positivo. Ahora bien, intentar cambiar la forma de actuar de los demás desde el fanatismo, la condena y la ira, no lleva a nada más que a generar sentimientos de culpabilidad que aumenta más la carga en el inconsciente colectivo.

¿Qué contamina más? ¿Qué produce más dolor? ¿La falta de conciencia en la forma de alimentarse de la gran mayoría? ¿O la contaminación emocional en el inconsciente que compartimos todos? El mundo simplemente nos muestra cómo estamos nosotros interiormente. La proyección externa de la culpa y la ira, demuestra que estas emociones residen en lo más profundo de la persona. Da igual la excusa que se utilice para exteriorizarlas: la contaminación, las personas que se alimentan de carne, el cuadro político y social…

Lo cierto es que si pretendemos aumentar la conciencia general debemos empezar por nosotros mismos.

A través de todo nuestro trabajo con Constelaciones Familiares, hemos podido experimentar como todas las acciones que llevamos a cabo en el consciente, están sometidas a la trama del inconsciente. Puede parecer muy contundente, pero lo cierto es que aunque pensemos que todas las actividades que llevamos a cabo las hacemos desde la libertad más absoluta, el inconsciente muestra que no es así. Está probado científicamente como las decisiones que toma una persona son tomadas dos o tres segundos antes por el cerebro, previamente a que el propio individuo sea consciente de ello. Así de determinante es la inercia del inconsciente. En el caso de las tendencias dentro de la alimentación también es así.

Hemos  tenido la oportunidad de trabajar con varias personas que se alimentaban sólo de productos de origen vegetal. Era notable la ira que expresaban referente al consumo de carne. El inconsciente de estas personas manifestaba la misma causa común: conflictos importantes con su padre, que es el símbolo por excelencia del inconsciente que muestra el arquetipo ancestral del cazador. La ira y la culpa entre la madre (recolectora) y el padre (cazador), ligadas a hechos relacionados con la parte nutricia de la familia… El deseo inconsciente de salvar a mamá… Estos hechos estaban produciendo en éstas personas la problemática relacionada en torno a la forma de alimentarse de los demás. Es notable resaltar también, como en los casos de las personas vegetarianas que hemos tratado, alguno de sus ancestros (abuelos, bisabuelos, e incluso padres) se había dedicado en mayor o menor medida a la ganadería, o a la carnicería, y ellos estaban identificados con todo ese sufrimiento animal, con toda la culpa de la que era receptor a través del sistema familiar de origen o inconsciente colectivo.

El objetivo terapéutico que nos marcamos en estos casos no era que la persona dejara de ser vegetariana,  ni muchísimo menos. La meta era conseguir que pudiera vivir la forma de alimentarse de los demás y la suya propia, desde la paz y la armonía común. Entendiendo que todo lo que existe, hasta lo más nocivo cumple una función importante.

La única forma de que las tendencias sociales que consideramos erróneas puedan cambiar es unirnos en el trabajo con el inconsciente colectivo para dejar de contaminar la fuente de la que bebemos todos, y así, poder ser auténticamente libres para entender la responsabilidad de cada uno en este sistema tan perfecto en sus imperfecciones, que es la raza humana.

Las constelaciones familiares nos permiten avanzar en el respeto, tolerancia y confianza en los demás, entendiendo que no son más que un espejo para respetarnos, tolerarnos y confiar en nosotros mismos.