Ciencia y Terapias Alternativas (Parte I)

A pesar de que las teorías científicas actuales no aceptan el concepto de que las tendencias de vidas pasadas se transmiten a través del cuerpo astral del alma al nuevo cuerpo físico en el momento de la reencarnación, los científicos admiten no comprender totalmente el mecanismo por el cual cada ser humano (singular y único) posee determinadas características físicas, psicológicas y emocionales que le son innatas. ¿Cómo sucede este proceso tan complejo y misterioso? ¿Qué ha decubierto la ciencia al respecto?

la ciencia de las terapias alternativasLas terapias naturales y/o alternativas no tienen porqué estar reñidas con la ciencia. Es más, en muchas ocasiones los experimentos científicos confirman, lo que expertos de las terapias naturales afirman desde hace siglos.
En la actualidad se cree que la molécula de ADN, descubierta en 1953,codifica dentro de cada una de las células de toda criatura viviente el material genético completo necesario para la creación de un cuerpo físico; asimismo, mezcla las características genéticas distintivas de ambos progenitores en una nueva combinación cuando éstos conciben un bebé.

Este descubrimiento sin embargo, no está exento de dificultades”, escribe el teórico de sistemas Ervin Laszlo en The Whispering Pond: A Personal Guide to the Emerging Vision of Science (Elements Books, Boston, 1999). Según informa Laszlo, el biólogo Jacob, ganador del premio Nobel, señala que, en verdad, se comprende muy poco del proceso de desarrollo del embrión, y afirma que es en gran medida (en palabras de Jacob), “un completo misterio.

Lynne MacTaggart explica este proceso en su libro El Campo: En busca de la fuerza secreta que mueve el universo (Sirio, Málaga, 2007):

La visión científica moderna nos dice que el ADN consigue de algún modo construir el cuerpo e impulsar sus dinámicas actividades encendiendo y apagando selectivamente ciertos segmentos, o genes,cuyos nucleótidos, o instrucciones genéticas, seleccionan ciertas moléculas de ARN, que a su vez seleccionan de un largo alfabeto de aminoácidos las “palabras” genéticas que crean las proteínas específicas. Supuestamente dichas proteínas son capaces tanto de construir el cuerpo como de encender y apagar todos los procesos químicos celulares que en última instancia controlan el funcionamiento corporal. El punto en que esta explicación deja una laguna, dice McTaggart, es a la hora de explicar cómo sabe exáctamente el ADN cuándo orquestar esto.

Las huellas digitales, que tanto los biólogos como los criminólogos saben que matemáticamente son únicas para una persona determinada, en apariencia no se generan por instrucciones genéticas del ADN, puesto que se ha documentado de manera cuidadosa el hecho de que incluso los gemelos idénticos (que comparten exactamente el mismo ADN), poseen huellas digitales diferentes. Lo que esto sugiere, afirman científicos como Harold S. Burr, es que el crecimiento y el mantenimiento del cuerpo dependen de algún patrón dotado de propiedades organizativas y hecho de energía sutil inteligente, que posee características singulares para cada persona y que guía el desarrollo y funcionamiento de cada cuerpo físico.

Desde el punto de vista de las terapias naturales, los seres vivos están dotados de un cuerpo sutil, enérgetico, que contiene toda la información que lo compone. La ciencia confirma esta teoría. En su libro Vibrational Medicine [Medicina Vibracional] (Bear an Company, Rochester, Vermont, 2001), el Dr. Richard Gerber detalla el descubrimiento científico de la energía electromagnética que forma un patrón organizador para el cuerpo físico:

Harold S. Burr, neuroanatomista de la Universidad de Yale en la década de 1940, estudiaba la configuración de los campos de energía”, que denominó “campos de la vida” o campos L (de life, vida), “existentes entorno a los organismos vivos, tanto vegetales como animales. Parte del trabajo de Burr consistió en estudiar la configuración de los campos eléctricos que rodean a las salamandras. Descubrió que éstas poseen un campo de energía cuyo aspecto se asemeja a la del animal adulto. Comprobó además que este campo contenía un eje eléctrico alineado con el cerebro y la médula espinal. El objetivo de Burr era descubrir en qué momento preciso del desarrollo del animal se originaba este eje eléctrico. Comenzó a trazar el mapa de los campos eléctricos en etapas cada vez más tempranas de la embriogenia de las salamandras y encontró que el eje se originaba en óvulo sin fecundar. Burr experimentó también con los campos eléctricos existentes en torno a plántulas muy pequeñas. De acuerdo con sus investigaciones, el campo eléctrico que rodeaba un brote no poseía la forma de la semilla original, sino que se asemejaba al de la planta adulta.

En Blueprint for Inmortality: The Electric Patterns of Life [El sello de la inmortalidad: Los patrones eléctricos de la vida] (Saffron Walden, Essex, Inglaterra, 1972), el profesor Burr narra los pormenores de su investigación:

La mayoría de las personas que han cursado Ciencias Naturales en la escuela secundaria recordarán que si se esparcen limaduras de hierro sobre una cartulina debajo de la cual se coloca un imán, éstas se distribuirán adoptando la forma de las “líneas de fuerza” del campo magnético, y que si éstas limaduras se desechan y se reemplazan por otras, las nuevas limaduras se distribuirán de la misma manera que las anteriores.

Las investigaciones modernas con elementos “marcados” han revelado que los materiales que componen nuestro cuerpo y nuestro cerebro se renuevan mucho más a menudo de lo que se creía anteriormente. Por ejemplo, la totalidad de las proteínas del cuerpo es reemplazada por completo cada seis meses y, en algunos órganos como el hígado, la proteína se renueva con una frecuencia mucho mayor. Cuando nos encontramos con un amigo al que no hemos visto durante seis meses, ni una sola de las moléculas de su rostro estaba allí cuando le vimos por última vez. Sin embargo, gracias a su campo de coordinación, las nuevas moléculas adoptan la disposición del antiguo patrón con el que estamos familiarizados y nos resulta posible reconocer su cara. Antes de que los instrumentos modernos revelaran la existencia de los campos L de coordinación, los biólogos no lograban explicarse cómo nuestros cuerpos “se mantienen en forma” después de atravesar incesantes procesos metabólicos y cambios de sustancias. Ahora el misterio ha sido desvelado; el campo electrodinámico del cuerpo hace las veces de matriz o molde, que conserva la “forma” u ordenamiento de cualquier material que se vierta en él, independientemente de la frecuencia con que se efectúe el reemplazo.

Cuando un óvulo fertilizado empieza a multiplicarse y a producir células hijas cada una de ellas adopta una estructura y función acorde con su papel final en el cuerpo. Aunque todas las células hijas contienen los mismos cromosomas con la misma información genética, ciertos tipos de células “saben” inmediatamente cómo usar distintas informaciones genéticas para comportarse de forma diferente de otras […]. Además, estos genes saben cuántas células de un tipo determinado deben producirse en el lugar apropiado […] De momento, los científicos se encogen de hombros cuando se les pregunta cómo se puede conseguir todo esto, y sobre todo a un ritmo tan rápido”. Continúa Laszlo: “Por ejemplo, mientras que la anatomía molecular de la mano humana se conoce con cierto detalle, no se sabe casi nada acerca del modo en que el organismo humano se ordena a sí mismo construir una mano. Al parecer, el organismo puede con gran precisión construir y, hasta cierto punto, reconstruir las partes dañadas. Por ejemplo, cuando se amputa un dedo de la mano humana por encima de la primera articulación y la herida no se cierra quirúrgicamente con piel, la punta del dedo puede regenerarse. Aunque parezca asombroso, la punta del dedo se reconstruye por completo, hasta en los más delicados detalles, reproduciendo incluso la huella digital exclusiva de la persona.

Por lo tanto, el molde energético que alinea todas las moléculas, células y tejidos y componen a los seres vivos tiene una importancia primordial en cualquier proceso de sanación. En la medida en que se potencie y equilibre esta parte tan importante del ser humano, el resto de la información tanto física, como mental y/o emocional hallaran la homeostasis necesario para un estado pleno de salud.
Las terapias alternativas tienen la experiencia y la experimentación necesarias, a través de múltiples herramientas, para que los cuerpos sutiles, el molde del hombre, tengan la armonía y la fuerza óptimas para ser el receptáculo idóneo para la salud y el bienestar de cada ser humano.