Constelaciones Familiares ante la crisis económica

En el artículo anterior sobre las Constelaciones familiares para potenciar los negocios, hablamos en rasgos generales de ejemplos que nos solemos encontrar de forma habitual en las sesiones de Constelaciones familiares relacionadas con el trabajo. Hoy dedicamos este artículo, a un tema que preocupa no sólo a los individuos en sí, si no a familias enteras. La crisis, que está costando la salud física y psíquica, a muchas personas.

En éste periodo de desarrollo de la humanidad nos encontramos con la tan temida y mencionada crisis. A nivel del inconsciente, en las Constelaciones familiares nos encontramos siempre el importante valor que tienen las palabras, condenando en muchos casos a los descendientes inconscientemente, a repetir patrones que les conducen a un destino difícil. El miedo suele ser el detonante que conduce al fracaso. Y la sola palabra, crisis, lleva implícita la sensación de catástrofe y de caos, de sufrimiento y pérdida de la esperanza. Pero esto no tiene por qué ser así. No estamos castigados, ni tenemos que pagar nada. Hasta aquí estamos todos de acuerdo conscientemente. A través de nuestro trabajo como terapeutas de constelaciones familiares, vemos constantemente que  inconscientemente no suele ser así, ya que en el día a día las personas tienden a repetir situaciones que les muestran que están muy lejos de alcanzar el triunfo que se merecen.  Para poder librarnos de ésta sensación de angustia económica, las Constelaciones Familiares nos ayudan a trabajar la raíz del problema, y así poder liberarnos no sólo de las pautas y patrones de nuestro sistema familiar de origen y lo que vivieron nuestros ancestros, si no que podemos ir todavía más allá: podemos trabajar las causas inconscientes, los hechos a nivel social de nuestro inconsciente colectivo. Porque la tan temida crisis, la estamos viviendo en honor a nuestro sistema social.

como afronta la crisis económica con constelaciones familiares

UN POCO DE HISTORIA

En la historia de España más reciente, nos encontramos con hechos que en cierta medida, se están repitiendo hoy en día.

Sin querer generalizar, ni entrar en ideas políticas, que al final lo único que traen son disputas, es un hecho que durante los comienzos del siglo XX España estuvo dominada por la nobleza, el clero y los terratenientes. En muchos casos, los trabajadores no tenían derecho a nada, más que a trabajar de sol a sol. No disfrutaban de beneficios, estaban muy mal pagados, y lo normal era que las familias estuvieran compuestas de una gran cantidad de hijos, a los cuales les tenían que ver pasar hambre. Los abusos de los dueños de las tierras, fábricas, empresas, eran repetitivos. Todo esto llevó a la Segunda República con el exilio voluntario de Alfonso XIII. Con la llegada de la Segunda República, el pueblo pensó que todo iba a cambiar. Pero no era tan sencillo, ya que aquellos que tenían el poder no querían desprenderse de él. Los partidos políticos que supuestamente tenían que estar de parte de los trabajadores, se vieron atados de pies y manos en muchos casos, y en otros inmersos en la corrupción. Han pasado a la historia los famosos y trágicos sucesos de Casas Viejas, donde trabajadores de la tierra, pertenecientes a sindicatos, fueron masacrados por la Guardia Civil, en nombre de la República.  Se sometía a castigos desproporcionados a todos aquellos que se querían rebelar en contra del sistema. Toda esta situación social de crisis unida a una profunda sensación de injusticia, llevó a una serie de revueltas sociales. Esta revolución social hizo que las clases pudientes fueran miradas con malos ojos por los proletarios, y se cometieron asesinatos en los que pagaron justos por pecadores: algunos terratenientes que eran conocidos por su bondad, e integrantes del clero que no tenían nada que ver, se vieron condenados a muerte.

Los sindicatos iniciaron la huelga general revolucionaria de 1934, en donde se vieron involucradas ciudades y villas de Castilla y León, y Valladolid. Pero los sucesos más serios ocurrieron en Asturias y Cataluña.

El caos y la barbarie dentro del estado español, dirigieron con paso firme a la guerra civil española. Después de tres años de horror y muerte, se acabó reponiendo el poder a los terratenientes, nobles y al clero.

SITUACIÓN ACTUAL

Fueron nuestros, padres, abuelos, o bisabuelos los que lo vivieron esos años de horror y han quedado grabados en nuestros inconscientes.

Después de este brevísimo repaso de la historia reciente de España, veamos cual es la situación actual.

Estamos gobernados por lo mismo que ya gobernó a nuestros ancestros:

-La nobleza: con el actual Felipe VI a la cabeza, y que siguen disfrutando de privilegios y derechos que están muy por encima de la clase trabajadora.

-El clero: por todos es conocido las concesiones que le hace el estado a la iglesia.

-Los terratenientes: que en muchos casos lo siguen siendo, y en otros ha sido cambiado, por banqueros y políticos, en donde prevalece la corrupción, el abuso y la sed de poder.

-La clase trabajadora cada vez tiene menos derechos, explotados en el mejor de los casos, para poder llegar a fin de mes. Y en el peor de los casos, pasando penalidades. No hay más que ver el índice cada vez más alto, de pobreza infantil en España.

Estamos sometidos a la información pésima y angustiosa de la televisión, con su política de miedo y horror que se clava en el inconsciente como un puñal por la espalda. Crisis y más crisis. Crisis para la clase media- trabajadora, porque para las clases altas no hay crisis.

¿QUÉ PODEMOS HACER PARA SALIR DE ESTO?

Muchas personas son partidarias de manifestarse y gritar en contra del gobierno y sus secuaces. Alzan la voz en contra del sistema político, y tratan de crear justicia para el pueblo.

Se realizan manifestaciones pacifistas, que se acaban convirtiendo en violentas, muchas veces provocadas por la propia autoridad a través de sus órdenes a los cuerpos de seguridad nacional, y otras por individuos enardecidos con sed de venganza.

Desgraciadamente el sistema actual de “democracia” (no hay mayor engaño que el de hacer creer al pueblo que son ellos los que eligen), externamente no se puede cambiar. Es sólido, firme, manda el dinero, y los valores son desechados. No sirven.

Por mucho que se produzcan manifestaciones, sean las que sean da igual. Ir a votar tampoco sirve de nada. Siento ser tan cruda y realista. Es así: el poder corrompe a todos, y al que no lo corrompe se lo lleva a la tumba. No hay ningún mesías externo que pueda llegar y cambiar las cosas desde fuera.

Las armas tampoco son la solución para cambiar nada. Ahí tenemos el ejemplo de las guerras. El odio siempre engendra más odio.

No podemos tratar de cambiar nada. Sólo a nosotros mismos. Como dijo el sabio Mahatma Gandhi: “Si quieres cambiar el mundo, cámbiate primero a ti mismo”.

Si cada ser humano entendiera que no hay ningún mesías externo que pueda llegar y cambiar las cosas desde fuera, que el verdadero poder está en nuestro corazón, en lo más profundo de nuestra alma…

Si cada persona tratara de cambiar a un nivel profundo, cambiando el lenguaje y el patrón, que nos apartan de la humanidad y nos conducen a la animalización.

Si cada uno de nosotros pudiéramos acercarnos a lo que realmente somos, y comprender que cada vez que damos es a nosotros a quienes damos…

Si cada individuo cambiara internamente, lo que no le gusta del mundo que contempla…

Si cada uno de nosotros  llegáramos a sanar profundamente nuestro inconsciente, estaríamos cambiando el inconsciente colectivo, estaríamos cambiando el mundo.

Para esto tenemos esta preciosa herramienta que es las Constelaciones familiares, donde podemos cambiar nuestro inconsciente. A través de nosotros, el inconsciente familiar, y a través de éste, el inconsciente colectivo y por lo tanto, el mundo.