Cómo afrontar la Navidad.

Alegría o mal humor.

Las Navidades suponen una marea de contrastes emocionales que generan para algunas personas felicidad, y para otras personas malestar.

Desde hace bastante tiempo solemos escuchar el comentario generalizado de que la navidad ha pasado de ser una época de reflexión espiritual a ser una vorágine de comercialización impersonal.

Es común en estos días encontrarse con dos polaridades y muy pocos términos medios, en donde unos abarrotan la casa de adornos navideños, mientras otros esperan con ansias que llegue el final de las fiestas.

Pero al margen de cuáles son las historias personales de cada quién para conectarse con buenos o malos recuerdos, es importante entender cuál es el significado de el árbol de navidad y el belén.

Arquetipos ancestrales

Adentramos en el nivel del inconsciente, encontraremos razones importantes que nos podrán ayudar a conectar de manera más relajada las festividades de diciembre, comenzando por el entender los orígenes.

reales de la Navidad de nuestros ancestros hace miles de años atrás y de los arquetipos y símbolos.

Desde hace milenios llevamos en nuestros inconscientes aprendizajes ancestrales de cosechas, frutos, colores cálidos o brillantes y épocas del año.

Podemos encontrar en diversas culturas ancestrales desde A.C, representaciones iconográficas donde se aprecian gran cantidad de símbolos esféricos que representan la abundancia y la prosperidad. Como por ejemplo en las pinturas budistas “Tanckas” a los pies de los budas podemos ver esferas que representan regalos recreando la simbología de que el porvenir está lleno de abundancia de diferentes colores y sabores.

La activación visual

La activación visual de observar un grupo de esferas multicolor de un tamaño proporcional a la palma de nuestra mano y agrupadas, genera en nosotros una serie de secuencias emocionales de satisfacción, que se originan en lo profundo de nuestra memoria inconsciente. Están intrínsecamente ligadas a la asociación de los frutos más dulces, que nuestros ancestros recolectaban en épocas de abundancia para alimentarse durante las épocas de frío.

En esta analogía tan básica, se manifiesta el gran poder activador del significado visual de las bolas de navidad que adornan un árbol. Estos adornos por simples que parezcan activan en nosotros un sentimiento sutil de abundancia. Siguiendo esta dinámica de interpretación el árbol en sí, representa el sistema que mantiene sus frutos durante la época de frío ofreciendo a quienes lo rodean, un recordatorio: el alimento y la supervivencia están asegurados. Para la mente ancestral, tener la supervivencia asegurada hace que el inconsciente envíe información a la mente consciente, en forma de emociones y sensaciones sutiles de plenitud y sosiego.

Representaciones arque-típicas

Profundizando más en este símbolo, el propio árbol es una representación arquetípica de nuestro linaje ancestral. El árbol genealógico es puesto en escena al usar un árbol estructurado en forma de cono, donde las bases representan a las generaciones actuales y la cúspide a la generación más antigua, la generación de origen. La organización jerárquica de una constelación familiar ordenada, se pone de manifiesto simbólicamente en los árboles de navidad.

Por otro lado, las luces de navidad con que adornamos este árbol, son la representación del brillo de cada una de las almas de nuestros antepasados, que nos recuerdan que aun cuando nuestros ancestros han trascendido al plano físico, su información o su alma sigue manifestándose en la estructura del árbol genealógico de nuestro inconsciente familiar, pulsando con la luz y la sabiduría de sus energías.

Constelaciones familiares icono gráfica

Al más puro estilo de constelaciones familiares icono gráficas que se valen de figuras humanas, nos ayuda a entender el posicionamiento de las constelaciones emocionales de una persona. Observamos que en los belenes siempre suelen seguir un orden jerárquico, donde la resolución se encuentra en la humildad de un pesebre que viene a representar la sutileza de un cuerpo físico y en su interior se encuentra un recién nacido.

Esta figurilla que suele ser un tierno niño recién nacido, simboliza la pureza y la inocencia que residen en nuestra alma. Así mismo, el portal se encuentra al margen todas las historias personales del pueblo, donde vemos personajes realizando actividades de la vida diaria.

Los Reyes magos, representan las tres sabidurías que llegarán a nuestra alma y que traen consigo regalos simbólicos de prosperidad, abundancia y sabiduría.

Finalmente, si eres de los entusiastas de la navidad esto es lo que se está representando en tu interior cada vez que organizas tus adornos navideños.

Si por lo contrario, estas fechas tan señaladas te suelen generar desasosiego, ya que sólo te recuerda momentos dolorosos, puedes cambiar la visión superficial de esto, al entender que su simbología está más allá de un grupo de entusiastas.

Ya que la Navidad al margen de sus celebraciones y comercialización, son un auto-recordatorio de todo el potencial interior que está en nosotros.

Este método es usado en la filosofía budista para activar positivamente ciertos aspectos de nuestro inconsciente.

No hace falta comulgar con unas fiestas que pueden traer recuerdos dolorosos pero si ves por ahí un árbol o un belén.

Te invito a que hagas el ejercicio de reconocer que estos símbolos son un reflejo de todas las riquezas que anidan en tu interior.

Representando la verdadera prosperidad y abundancia, aquella que nos trae paz y sosiego para poder sentirnos completos en cualquier ambiente en el que estemos.

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