Las constelaciones familiares son el mejor libro de autoyuda

Llega el mes de Enero y con él, se ponen en marcha las intenciones de mejora para el nuevo año. Llenos de ánimo y buena voluntad se hacen propósitos, e inmersos en una fuerte determinación se realiza la firme promesa de cumplirlos.


A veces esto ocurre, después de que algún ser querido tenga la idea de regalar por Navidades un libro de auto-ayuda, o es la propia persona la que se acerca a la librería especializada más cercana, en busca de ese libro que le aporte el estímulo necesario para avanzar con paso firme hacia sus ilusiones. Es este libro el que va a ayudar a resolver sus problemas, ya que a su mejor amiga le cambió la vida.

En él son sugeridas un montón de buenas ideas para ser llevadas a cabo, y cumplir toda clase de metas y objetivos: ser más rico, más delgado, conseguir a la pareja ideal, hacer más deporte, comer sano, tener la casa de sus sueños… etc.

Inspirados por el motivador autor libro, que normalmente ha descubierto el secreto mejor guardado de la historia, la persona comienza el mes ilusionada, llevando a cabo todos los preceptos del libro, al imaginarse rodeada de bienestar y confort, con todos y cada uno de sus sueños cumplidos por arte de magia.

Avanza el mes de enero y todos estos propósitos no acaban de llegar del todo, pero la persona se mantiene firme en su propósito y no tira la toalla. En febrero, comienza a desanimarse, harta ya de realizar todas las tediosas tareas recomendadas en él: levantarse antes que el sol para meditar, realizar recetas que le hacen estar más tiempo en la cocina que durmiendo, mantener la atención en todo momento a cada acto que se realiza para frenar el diálogo interno… etc. En el mes de marzo ya ni se acuerda del dichoso libro, pero no pierde la esperanza de cumplir sus sueños, y seguirá buscando hasta que lo consiga. Si tú, que estás leyendo este artículo sientes que te mereces ser feliz, que tienes derecho a levantarte cada día ilusionado y que ésta ilusión se mantenga todo el año, por favor sigue leyendo.

¿Son una tontería los libros de autoayuda?

No. Definitivamente los libros de autoayuda han mejorado la vida de muchas personas, ya que han favorecido el despertar a otras verdades que no son las convencionales. Gracias a ellos, numerosos seres humanos se han abierto a la posibilidad de comenzar un proceso de auto-reconocimiento, y de trabajo personal. También favorecen la toma de responsabilidad sobre la propia vida. Algunos de ellos son verdaderas obras de arte, donde el alma se eleva y se llena de amor y agradecimiento.

Pero definitivamente, los libros de autoayuda no son efectivos en todos los casos. Hay muchas personas que no logran ver cumplidos sus objetivos, por muy en serio que se tomen las prácticas que se muestran en él. Y por lo tanto pierden el interés. En muchos casos, estos libros hacen más mal que bien, porque cuanto más dogmático sea el autor y más exigente en la realización de los ejercicios, más culpable se va a sentir la persona si no los realiza. Y la culpa bloquea, e impide todavía más llegar al estado de paz interior que se merece.

En algunos casos el inconsciente de la persona tiene tantas cargas, está tan identificado con destinos difíciles de sus ancestros (padre, madre, abuelos, bisabuelos…etc.), que a la persona le supone un auténtico esfuerzo ver realizados sus sueños. Para todo problema existe una solución. Todas estas personas que quieren realizar sus objetivos pero que ven como continuamente sus proyectos no logran salir adelante, que repiten siempre el mismo patrón, pueden contar con las constelaciones familiares.

¿Qué puedo hacer para conseguir mis objetivos?

El único motivo por el que los seres humanos estamos aquí es para liberarnos del miedo, para liberarnos de la culpa, que nos hace juzgar. Para llegar a entender que nos los merecemos todo. Para agradecer la vida. Para ser felices.

Así escrito, parece muy sencillo pero a veces no lo es tanto. El ser humano tiende a complicarse la vida. Las cosas materiales no tienen nada que ver con lo que realmente necesitamos para ser felices, porque lo que da la verdadera felicidad no es material. Todo lo que se atrae a nivel material no es más que el resultado del sentimiento de abundancia y merecimiento que hay en el interior de la persona. La paz interior es el silencio de la mente y del cuerpo. Es confianza, agradecimiento, es ilusión, y dicha. La paz interior es la puerta de entrada a la prosperidad en todos los ámbitos de la vida. Las constelaciones familiares puede ayudarte a conseguir estos objetivos.

¿Qué hago para tener paz interior?

El diálogo interno es esa conversación constante de la mente, que siempre está contando a la persona cosas negativas sobre sí misma y los demás, como un disco rayado. En el diálogo interno se muestran los miedos, e inseguridades del que lo padece, casi como un dolor de cabeza. Procede del inconsciente, que está formado de todos los aprendizajes que se han realizado a través de los padres, que a su vez lo aprendieron de sus ancestros.

El inconsciente está compuesto de la educación recibida ancestralmente, de todos los hechos que ocurrieron, de todos los patrones que se han ido heredando generación tras generación. Pongamos un ejemplo: si es una familia se ha educado a los hijos desde la exigencia y el perfeccionismo, no es de extrañar que el diálogo interno de la persona esté lleno de juicios, de críticas hacia sí mismo, y hacia los demás.

Cuando la persona trabaja a través de la terapia de constelaciones familiares, con su inconsciente, se van liberando todos los juicios, las críticas, los auto-reproches, que están condicionando al interesado. Hasta que la persona se siente libre, y nota como el diálogo interno ha parado. No necesita hacer ningún tipo de ejercicio de concentración, es un proceso natural. El diálogo interno ha dejado de ser necesario para ella, porque ha aprendido lo que todos esos pensamientos negativos le mostraban: la posibilidad de su sanación y la de sus ancestros en su propio inconsciente.

el mejor libro de autoayuda son las constelacionesEl silencio de la mente es el silencio del cuerpo, ya que muchos de los síntomas físicos que tiene una persona, son el resultado del lenguaje del inconsciente, que le está mostrando lo que hay que trabajar para que la persona recupere su estado óptimo de salud. Todo el trabajo que se realiza en el inconsciente de la persona con constelaciones familiares, todo el trabajo con la mente, tiene resultados positivos en la parte material.

La confianza en la vida se recibe a través de los padres. La reconciliación y aceptación de los hechos que se han vivido con ellos, es garantía de que la confianza se asiente en la persona y se manifieste en el día a día. Hay que aclarar que el interesado no está haciendo las paces con sus padres. Está reconciliando con aspectos de sí mismo y de su propia vida. Si no se quiere relacionar con sus padres, es libre para no hacerlo. Pero en el inconsciente sí es importante llegar a la reconciliación, para que la persona pueda tomar de la vida todo lo positivo que anhela.

Si una persona comienza por agradecer, la vibración cambia, es cierto, y se comienza a contemplar la vida desde una perspectiva distinta. Pero a veces agradecer es un auténtico proceso terapéutico. Hay personas que han tenido vidas tan duras, tan complicadas que no les resulta nada fácil agradecer. Ni siquiera agradecen estar vivas, porque consideran que no les merece la pena haber nacido para sufrir tanto.

A través de las constelaciones familiares, estás personas toman conciencia de los importantes y necesarias que son para el mundo, porque sólo ellas pueden llevar cargas tan pesadas, para que sean liberadas. Comienzan a contemplarse a sí mismas con merecimiento. Se merecen estar vivas, y disfrutar. La vida les muestra su cara más amable, porque en cada sesión se acercan a su ser y pueden experimentar toda la grandeza que hay en él.

Hemos tenido el honor de vivir procesos de sanación con estas personas tan valientes, que han llegado a agradecer su enfermedad porque gracias a ellas han podido conocerse, y lo más importante, quererse a sí mismas. Esto ya es una curación como una catedral, porque la verdadera sanación no se encuentra en el cuerpo, se encuentra en el alma. La curación del cuerpo es la consecuencia de la curación de la mente, del inconsciente.

La ilusión, la dicha, son muy sencillas de conseguir para la terapia de constelaciones familiares. Ellas residen en el niño interior. Hay niños interiores que están muy tristes, solos, que se sienten abandonados, y no reconocidos.

El trabajo con el niño interior es una de las partes más tiernas y reconfortantes que se pueden realizar, sanándole en el inconsciente de todos los miedos y sufrimientos. Se le entregan al niño interior todas las herramientas para ser feliz, devolviéndole a su verdadero lugar, y entonces ya no hay nada que pueda parar a la persona, en el camino que le lleva a sus objetivos, porque va a llevar de la mano su alegría y su ilusión, y va a disfrutar de cada paso que dé.

En la terapia de constelaciones el terapeuta actúa como un guía, un intérprete del inconsciente de la persona. Pero no es el terapeuta el que decide que es mejor o peor, no está ahí para juzgar. Es el interior, el alma, el ser de la persona, el que decide que quiere, y cómo conseguirlo. Las constelaciones familiares son la herramienta a través de la cual la persona conecta con su corazón y con lo que realmente quiere, sin trabas por parte de nadie. Y así, apoyada por toda la fuerza de sus ancestros, la persona es auténticamente libre para elegir su propio destino, y llegar a él con merecimiento.

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