Constelaciones familiares en Navidad, alegría o mal humor.

El presente artículo nos da una aproximación diferente a lo que realmente significa para nuestro ser, las fechas navideñas y por consiguiente la marea de contrastes emocionales que generan para algunas personas felicidad, y  para otras personas malestar. Desde hace bastante tiempo solemos escuchar el comentario generalizado de que la navidad ha pasado de ser una época de reflexión espiritual a ser una vorágine de comercialización impersonal. Es común en estos días encontrarse con dos bandos y muy pocos términos medios, en donde unos abarrotan la casa de adornos navideños, mientras otros esperan con ansias que llegue el final de las fiestas.

Mujer buscando constelaciones familiares

Pero al margen de cuáles son las historias personales de cada quién para conectarse con buenos o malos recuerdos, es importante entender cuál es el significado base de los principales iconos de la navidad, como lo son el árbol de navidad y el belén.

Lejos de la relación con instituciones religiosas, los adornos de navidad suelen generar en nosotros ciertas pasiones de entusiasmo o desasosiego. ¿Pero estamos seguros de que las emociones que generan corresponden a nuestra infancia? ¿Nos conectan con personas que tuvieron un importante papel en nuestra infancia?, ¿nos recuerdan a aquellos que ya no están? En principio, esta es la superficie del recordatorio festivo que en acuerdo colectivo, nos hace inevitablemente sumergirnos en una especie de final de un mundial, donde los bandos están servidos y en muchas ocasiones para aquellos que no desean conectarse con esta “alegría” son fechas señaladas, para un estado de tristeza y melancolía.

Arquetipos ancestrales

Si nos adentramos en el nivel del inconsciente, desde la perspectiva de las constelaciones emocionales del inconsciente familiar “Constelaciones familiares”, alejándonos de la superficialidad de lo visual, encontraremos razones importantes que nos podrán ayudar a conectar de manera más ordenada, con cuál es el verdadero significado de la Navidad y de los arquetipos (símbolos) que nos rodean.

Desde hace milenios llevamos en nuestros inconscientes  aprendizajes ancestrales de cosechas, frutos, colores cálidos o brillantes y épocas del año. Para estos efectos,  podemos encontrar en diversas culturas ancestrales  desde a.C, representaciones iconográficas donde se aprecian gran cantidad de símbolos esféricos que representan la abundancia y la prosperidad. Como por ejemplo en las pinturas budistas “Tanckas” a los pies de los budas, que representan regalos de prosperidad y abundancia. A continuación en la imagen, se pueden observar una serie de esferas multicolor postradas a los pies del buda, recreando la simbología de que el porvenir está lleno de abundancia de diferentes colores y sabores.

Buda de la medicina Mardeluz

La activación visual de observar un grupo de esferas multicolor de un tamaño proporcional a la palma de nuestra mano y agrupadas, genera en nosotros una serie de secuencias emocionales de satisfacción, que se originan en lo profundo de nuestra memoria inconsciente. Están intrínsecamente ligadas a la asociación de los frutos más dulces, que nuestros ancestros recolectaban en épocas de abundancia para alimentarse durante las épocas de frío.

En esta analogía tan básica, se manifiesta el gran poder activador del significado visual de las bolas de navidad que adornan un árbol. Estos adornos por simples que parezcan activan en nosotros un sentimiento sutil de abundancia. Siguiendo esta dinámica de interpretación el árbol en sí, representa aquel árbol que mantiene sus frutos durante la época de frio ofreciendo a quienes lo rodean, un recordatorio que el alimento y la supervivencia están asegurados. Para la mente ancestral, tener la supervivencia asegurada hace que el inconsciente envíe información a la mente consciente, en forma de emociones y sensaciones sutiles de plenitud y sosiego.

Bolas navideñas

Internándonos más en este símbolo, el propio árbol es una representación arquetípica de nuestro linaje ancestral. El árbol genealógico es puesto en escena al usar un árbol estructurado en forma de cono, donde las bases representan a las generaciones actuales y la cúspide a la generación más antigua, la generación de origen. Donde la organización jerárquica de una constelación familiar ordenada, se pone de manifiesto simbólicamente en los árboles de navidad.

Por otro lado, las luces de navidad con que adornamos este árbol, son la representación del brillo de cada una de las almas de nuestros antepasados consanguíneos,  que nos recuerdan que aun cuando nuestros ancestros han trascendido al plano físico, sus ser o alma sigue manifestándose en la estructura del árbol genealógico de nuestro inconsciente familiar, pulsando con la luz y la sabiduría de sus almas que hemos heredado para nuestro propio beneficio.

Constelaciones familiares iconográficas

 Al más puro estilo de constelaciones familiares iconográficas que se valen de figuras humanas, nos ayuda a entender el posicionamiento de las constelaciones emocionales de una persona. Observamos que en los belenes siempre suelen seguir un orden jerárquico, donde la resolución se encuentra en la humildad de un pesebre que viene a representar la futileza de un cuerpo físico y en su interior se encuentra un recién nacido. Esta figurilla que suele ser un tierno niño recién nacido, simboliza la pureza y la inocencia que residen en nuestra alma. Así mismo, el portal se encuentra al margen de todo el pueblo que preceder al mismo, y que en línea general se aposenta al margen de todas las historias personales del pueblo, donde vemos personajes realizando actividades de la vida diaria.

Por otro lado los Reyes magos, representan las tres sabidurías que llegarán a nuestra alma y que traen consigo regalos simbólicos de prosperidad, abundancia y sabiduría.

Finalmente, si eres de los entusiastas de la navidad esto es lo que se está representando en tu interior cada vez que organizas tus adornos navideños. Si por lo contrario, estas fechas tan señaladas te suelen generar desasosiego, ya que sólo te recuerda momentos dolorosos, puedes cambiar la visión superficial de que esto, al entender que su simbología está más allá de un grupo de entusiastas. Ya que la Navidad al margen de sus celebraciones y comercialización, son un auto-recordatorio de todo el potencial interior que está en nosotros. Este método es usado en la filosofía budista para activar positivamente ciertos aspectos de nuestro inconsciente. No es necesario que salgas corriendo a poner un belén o un árbol de navidad, no hace falta forzarse a poner algo que nos traiga recuerdos y añoranzas, pero si ves por ahí un árbol o un belén, te invito a que hagas el ejercicio de reconocer que estos símbolos son un reflejo de todas las riquezas que anidan en tu interior representando la verdadera prosperidad y abundancia, aquella que nos trae paz y sosiego para poder sentirnos completos en cualquier ambiente en el que estemos.

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