¿Qué he hecho yo para merecer esta familia? Constelaciones Familiares

En los primeros años de la vida, la vinculación con la familia de origen, padres o personas que suplan su función, es parte fundamental para el desarrollo de la personalidad. En ésta época es cuando se forjan las herramientas emocionales con que las que se contará en la edad adulta, para poder manejar las diversas situaciones de la vida.
Cuando el niño es pequeño, aprende a través de la imitación.

Es así como llega a realizar aprendizajes de una cierta dificultad como puede ser hablar. El niño, siempre va a tomar como modelo a sus padres. Todo lo que papá y mamá hacen es tomado por el niño como una ley.

¿Qué he hecho yo para merecer esta familia?

Cuando un sistema familiar está desestructurado y un gran número de problemáticas de diversa índole se encuentran tanto en el inconsciente como en el consciente (separación de los padres, malos tratos, adicciones por parte de los progenitores, familias ensambladas, etc…), no es de extrañar que el niño al llegar a la adolescencia comience a manifestar una serie de síntomas, que sin tener porqué entrar dentro de la categoría de enfermedad psíquica, sí que producen malestar y desasosiego dentro del núcleo familiar.

constelaciones familiares en nucleos familiares

Cuando se manifiesta la madurez intelectual (adolescencia), es cuando muchos de las instrucciones aceptadas incondicionalmente en la infancia, son puestas en tela de juicio.

Esto lleva al adolescente, a examinar las actitudes de sus progenitores y la forma en la que resuelven las situaciones complejas del día a día. El adolescente comienza a sentir rechazo ante las decisiones y criterio de los padres, llegando incluso a rechazarlos. Sin darse cuenta, de que éste rechazo, conlleva un desprecio hacia el origen de sus propias conductas.

Inconscientemente el joven, en la rebeldía tan típica de éste período, cuando está tratando de abrirse paso en el mundo y tener sus propias opiniones, trata por todos los medios de no hacer lo que han hecho sus padres. Tiene el ideal, el sentimiento, la profunda confianza, de poder mejorar su vida. Siente q tiene que reivindicar la vida de sus progenitores, haciendo que la suya sea un éxito.

A medida que el adolescente va caminando hacia la vida adulta, en su afán de no ser como sus padres, se encuentra con que sus ideologías y pensamientos de toda índole, son completamente opuestos a los de sus progenitores.
A menudo en nuestras sesiones de Constelaciones Familiares, nos encontramos con personas adultas, que sufrieron mucho durante su adolescencia, y al realizar el proceso terapéutico con esta faceta tan importante de la vida, se preguntan asombrados como pudieron nacer de padres tan diferentes a ellos.

Expresan como no se sentían parte de la familia. Con los años este sentimiento les lleva a querer distanciarse físicamente de su sistema familiar de origen, ya que manifiestan que lo único que les traen son problemas. Tienen el sentimiento de que relacionarse con sus familiares, ya no les aporta ninguna situación nueva y resolutiva. Al mismo tiempo, tienen un gran sentimiento de culpabilidad por no querer seguir manteniendo una relación que les resulta dañina. Este tipo de situaciones nos las encontramos en consulta muy a menudo.

Para una persona que ha tenido un sufrimiento grande en su vida a nivel familiar, la acción común es alejarse físicamente del foco de problema, pero al margen de tener una distancia física, a veces no es tan sencillo tomar una distancia emocional con respecto a estas experiencias, puesto que de alguna manera la estampa familiar sigue existiendo. Lógicamente, una persona con una historia familiar compleja, tratará conscientemente de buscar situaciones totalmente opuestas a las vividas en casa durante la niñez. Este rechazo conduce a la persona, sin saber cómo, a repetir el escenario de la niñez, encontrándose con las mismas situaciones difíciles que experimentó durante su infancia.

Cuanto más se rechaza algo, más acciones se toman para poder controlar un sentimiento que no es grato, y se afianza la sensación y la vivencia atemporal dentro del propio inconsciente. La memoria inconsciente se expresa a través de palabras, pensamientos y de conductas que nos conducen al mismo tipo de experiencias, que se han rechazado de los progenitores. Y es entonces cuando, con suerte, la persona toma conciencia de que está repitiendo el mismo patrón como una copia, y aun cuando los personajes son diferentes, el sentimiento que queda de fondo es exactamente el mismo que se vivió en casa.

Donde éste hecho suele ser más apreciable es en las relaciones de pareja. La propia pareja puede comportarse como un espejo que muestra todas las actitudes y sentimientos que ya vivenció en su casa, en la relación que mantuvieron sus padres siendo un niño. Esto conduce a que la persona se pregunte: ¿realmente, estoy tan lejos de las situaciones del pasado que experimenté en mi infancia, con mis padres?

¿Cómo te puede ayudar la terapia de constelaciones?

La repetición del patrón, a ésta fidelidad al sistema familiar de origen, es la reacción natural del inconsciente para equilibrar una descompensación emocional existente. Es un proceso importante del inconsciente que indica que hay una situación que se debe resolver y sanar, en nuestro yo más profundo.

Cuando se escucha hablar de constelaciones familiares, se puede pensar que el fin último de esta terapia es mejorar o sanar los vínculos actuales que se tengan con la familia de origen, reconciliándose en el día a día con familiares con los que no hay ni intención, ni interés en relacionarse.

Nada más lejos de la realidad. La terapia de constelaciones familiares no pretenden cambiar la opinión de nadie frente a lo que siente de sus padres, esto sería quitar la dignidad y coaccionar el sistema de ideas de una persona. Las constelaciones familiares liberan a la persona de los lastres que lleva atados a su espalda y que son llamadas cargas sistémicas.

El verdadero objetivo de las constelaciones familiares se basa en la desvinculación profunda y sanadora, por medio de la aceptación y el respeto, de las vivencias dolorosas de la niñez y adolescencia, que existen dentro del inconsciente, y que aprendemos través de conductas sutiles de nuestros mentores. Conductas que son manifestadas por ellos en las acciones y palabras conscientes, y que están estampadas en todas las decisiones que se toman, como si fuera la letra pequeña de un contrato, que pasa inadvertida para la conciencia pero que es bien conocida por la parte más sutil de nuestro ser: el inconsciente. Al margen de juzgar y rechazar esta información, el inconsciente la asimila como una orden sin derecho a réplica, como parte de un proceso natural de supervivencia, que en Constelaciones Familiares está relacionado con una dinámica natural del inconsciente llamada fidelidad al sistema.

Aquí es donde las constelaciones familiares entran a trabajar y es importante recalcar el hecho de que las constelaciones familiares no pretenden resolver las situaciones emocionales actuales que se pueden tener con los padres. La principal función de la terapia de las constelaciones familiares es descubrir los patrones heredados en el inconsciente, la letra pequeña del contrato, como nos hemos referido anteriormente, y desvincular a la persona de estas conductas dolorosas. Esta desvinculación no se realiza como una extirpación de algo que no sirve, todo lo contrario: se corrige a través de la aceptación consciente de los procesos emocionales que sus ancestros vivieron también cuando eran niños. Entendiendo profundamente el porqué de un sentimiento que no es aceptado por el paciente de sí mismo, o de sus ancestros. Entendiendo cuál es su función, honrándola, aceptándola, ya que es una parte de su propia existencia.

Es importante retirar el juicio que se realizó hacia los padres, ya que fundamentalmente se anula la necesidad de que la persona se juzgue a sí misma. Éste hecho aporta una gran liberación en la mente y en la vida del paciente, que comienza a notar los cambios en su día a día, ya que la forma de sentir va a cambiar, incluso las ideas van a ser diferentes.

El proceso de sanación para una persona que se trabaja con constelaciones familiares comienza por experimentar un cambio positivo en su vida al margen de la opinión personal del mundo que la rodea. La experiencia de sentir al mundo comienza a modificarse positivamente.

Comienzan a tener más facilidad para resolver problemas simples del día a día. Algo se relaja en las relaciones con los demás: sienten que comienzan a encontrase con personas más amables. Algunas encuentran trabajo cuando no lo tienen, otras mejoran su situación laboral, la relación con sus jefes…, etc.

Al comprender que gracias a esa familia tan conflictiva, han llegado a ser lo que son actualmente, se produce una metamorfosis en la persona. Ella es quien decide si quiere relacionarse o no, con su familia. Si decide no hacerlo, lo hará liberado de todo sentimiento de culpa, siendo libre para dirigir realmente su vida. Todos los cambios que se generan en la vida de las personas que se trabajan con constelaciones familiares, muestran los indicios de que algo profundo ha cambiado, ya que el mundo que nos rodea y la forma en que éste se comporta con nosotros no es más que una proyección de nuestro ser.