Exteriorización del cuerpo

Pouvoirs Secrets de VHomme, consisten en la exteriorización del cuerpo de un médium de una sustancia, primero amorfa o polimorfa, que, a continuación, toma formas diversas: manos, caras, seres completos humanos o humanoides.

Aunque no entre en nuestro propósito el examen de la ecto plasmia, daremos, sin embargo, para la buena comprensión del tema, algunos detalles sobre las facultades paranormales de los médiums que fueron, creemos, auténticos teleplastos: Home, Eusa pia Paladino, Guzik, Kluski, Rudi Schneider.

Home produjo, sobre todo, manos que acariciaban o desplazaban los objetos. El célebre físico inglés William Crookes, que estudió el médium en excelentes condiciones de control, vio formarse diversas manos a plena luz.

Una pequeña mano, de forma muy bella relata Crookes, se alzó de una mesa de comedor y me dio una flor; apareció y luego desapareció tres veces distintas, dándome toda clase de facilidades para convencerme de que aquella aparición era tan real como mi propia mano. Ello ocurrió a plena luz, en mi propia habitación, mientras yo, durante aquel tiempo, tenía asidos pies y manos del médium.

En otra ocasión, una pequeña mano y un pequeño brazo, parecidos a los de un niño, aparecieron, como si jugaran con una señora que estaba sentada a mi lado. Luego la aparición vino hacia mí, me golpeó en el brazo y dio varios tirones de mi chaqueta.

Numerosas veces, yo mismo y otras personas hemos visto una mano pulsando las teclas de un acordeón, cuando, en el mismo instante, veíamos las dos manos del médium, algunas veces cogidas por las personas que estaban cerca de él.

He visto, más de una vez, primero moverse un objeto, luego una nube luminosa que parecía formarse a su alrededor, y, en fin, condensarse la nube, tomar una forma y trocarse en una mano perfectamente hecha. En aquel momento, todas las personas presentes podían ver aquella mano. Más allá de la muñeca se perdía en una nube luminosa.

Aquellas manos parecían, al tacto, algunas veces frías como él hielo y muertas; otras veces me parecieron calientes y vivas, y estrecharon las mías con el fuerte apretón de un viejo amigo.

Retuve una de aquellas manos en la mía, con la firme intención de no dejarla escapar. No se hizo ninguna tentativa ni esfuerzo para obligarme a soltarla, pero, poco a poco, aquella mano me pareció como si se disolviera en vapor, y así fue como se libró de mi apretón.

Raramente Home hacía aparecer figuras y formas completas. Sin embargo, Crookes, en dos ocasiones distintas pudo observar algunas con aquel médium.

Al declinar el día, durante una sesión de Home en mi casa escribe, vi cómo se movían las cortinas de una ventana que estaba a unos ocho pies de distancia de Home. Una forma lóbrega, oscura, semitransparente, parecida a una forma humana, fue vista por todos los asistentes, de pie, cerca de la ventana, y aquella forma hacía mover la cortina con su mano. Se desvaneció mientras la mirábamos, y las cortinas cesaron de moverse.

El caso que sigue es todavía más asombroso. Como en el precedente, Home era el médium. Una forma de fantasma avanzó desde un extremo de la habitación, cogió un acordeón y en seguida se deslizó por la casa al tiempo que tocaba aquel instrumento. Aquella forma fue visible durante varios minutos por todas las personas presentes, y al mismo tiempo se veía también a Home. El fantasma se acercó a una señora que estaba sentada a cierta distancia del resto de los asistentes; la señora dejó escapar un grito, y a continuación la sombra desapareció.

Los fenómenos ectoplásmicos paladinianos fueron más variados que los presentados por Home, pero a menudo tuvieron menos valor, en el sentido de que Eusapia Paladino operaba por lo general en la oscuridad, mientras que los experimentos de Home se llevaban a cabo, la mayor parte de las veces, a plena luz.

Eusapia hacía aparecer casi siempre formas humanas incompletas: manos de contornos indecisos, cabezas raramente visibles, pero de las que se percibía la forma a través de una cortina, de formaciones indefinibles, como caricaturas de seres vivientes, que gesticulaban de modo extraño, y en fin, pero excepcionalmente, de seres enteros con apariencia humana.

Se pueden considerar como auténticamente paranormales los fenómenos producidos por Eusapia en el Instituto General Psicológico; el control fue allí muy estricto, y los observadores eran de calidad. Fueron: Courtier, Yurievich, A. de Gramont, Richet, D’Arsonval, Branly, María y Pierre Curie, Bergson. He aquí algunos extractos del informe de las sesiones.

*1905, 6.a sesión.Al correrse la cortina se ve aparecer una mano por encima de la cabeza de Eusapia.

Courtier. Los dedos han avanzado; luego se han levantado, y he visto la palma de una mano.

D’Arsonval.  He visto cómo se abría una mano cerrada.

1905, 11.a sesión.  Yurievich ve una mano bajar cuatro dedos sobre la cabeza de Eusapia. De Gramont también la ha visto. Madame De Gramont ha visto cómo una mano blanca se posaba sobre la cabeza de Eusapia. Yurievich nota cómo una mano le coge por la cabeza. De Gramont ha visto la mano salir de la cortina y colocarse sobre la cabeza de Yunevich. (Verificadores: a la izquierda, Monsieur Curie; a la derecha, Monsieur Yurievich.)

1905, 6.a sesión.  Eusapia dice que quiere hacer dos manos al mismo tiempo, una que golpee y otra que se pueda ver.

Madame Curie, y Messieurs Courtier y Debieme ven una forma de mano, no muy delimitada, pero luminosa. Yurievich siente su contacto por dos veces.

Perrin.  No puedo decir que fuera una mano.

Debieme.  Una mano verdadera, no, más bien un esbozo de mano.

(Verificadores: a la izquierda, Monsieur Yurievich; a la derecha, Monsieur Debieme.)

Otras veces se perciben como miembros negros, igual que siluetas de sombras chinescas.

*1905, 10.a sesión.  Se ve como un brazo negro muy cerca del codo de Monsieur Komyakoff. Messieurs Curie y Yurievich lo han visto muy distintamente.

Se ve de nuevo como un brazo negro que, por el lado izquierdo de la cortina, ha avanzado varias veces y ha tocado fuertemente a Komyakoff por la espalda. Ha sido visto por Messieurs Curie, Bergson, De Gramont, Komyakoff y Yurievich. (Verificadores: a la izquierda, Komyakoff; a la derecha, Curie.)

1906, 8.a sesión.  En esta sesión, Eusapia, atada sobre una otomana, estaba sola en el interior de la cabina. La cadena estaba formada fuera de la cabina, alrededor de la mesa. Los asistentes vieron aparecer, durante un instante, por la apertura de la cortina, como una cabeza oscura y un busto de hombre cubiertos de ropas blancas.

El médium contemporáneo Guzik produjo formas humanas de las que se veía, sobre todo, el rostro luminoso por sí mismo.

Apenas Guzik manifiesta su trance escribe el doctor Osty, relatando la sesión del 5 de abril de 1926, siento como si una mano me tocara en el brazo derecho y en la espalda. Se oyen ruidos de pasos detrás de mí, y experimento la fuerte sensación de dos manos que comprimen de un solo golpe y muy simétricamente mi espalda.

Una hermosa y amplia luz aparece por encima de la cabeza de Guzik y, en apariencia, bastante alta. Desciende lentamente hacia mi dirección, viene a colocarse ante mí, a la altura de mis ojos. Veo los dos tercios superiores de un rostro humano iluminado por una fosforescencia. Otras dos veces se produce el mismo fenómeno, no diferenciándose más que en los caracteres de los rostros. Cada una de las tres caras llevaba la parte alta de la cabeza enmarcada con una especie de velo, cuyas puntas se veían sobre la frente. La iluminación, que venía de frente y de encima  de la cabeza, dejaba el mentón en la penumbra. Una de las caras parecía tener la delicadeza de una figura femenina de escasa estatura. Las otras dos tenían aspecto masculino.

Una de ellas no dijo nada; era, sencillamente, contemplativa. Las otras dos hablaron y me besaron antes de apagar sus fuegos. La última se quedó ante mis ojos más tiempo que las demás; pronunció el equivalente de cuatro o cinco cortas frases, que no comprendí, acaso porque otros asistentes anunciaban durante este tiempo otros fenómenos. Mientras me estaba hablando este último visitante, sentí sobre mi frente el contacto de dos o tres dedos. Con gran atención miré aquella cara, que no tenía tanta prisa en irse como las demás, esforzándome para encontrar en ella indicios de su naturaleza. Daba a los ojos una impresión de rostro humano que iluminara un puñado de gusanos de luz. Habiendo terminado de hablar, la cara avanzó y me besó en la frente, dándome la sensación de contactos y de presión de una boca humana que besa.

Rudi Schneider no fue un médium tan eficaz como Guzik. Sus producciones ectoplásmicas eran, por lo general, incompletas, mal reproducidas, efímeras. Pero, como hace constar el doctor Osty, Rudi aceptaba todos los controles posibles y se sometía fácilmente a todas las exigencias de los experimentadores. Se podía, pues, con este sujeto, obtener la seguridad absoluta en lo que concierne a la autenticidad de los fenómenos.

Harry Price obtuvo, con este médium, en su National Labora tory of Psychical Research, de Londres, formas de niños, de manos y de brazos, masas luminosas, etc. El médium y los asistentes estaban controlados con la ayuda de un dispositivo eléctrico imaginado por SchrenckNotzing y perfeccionado por Price. El sujeto estaba colocado frente a la cabina negra, que, por consiguiente, estaba vacía. Cualquier tentativa de fraude era imposible y hubiese estado fatalmente condenada al fracaso.

En fin, Kluski, el gigante de los médiums contemporáneos por lo que respecta a efectos materiales, hacía aparecer formas humanas que se desplazaban, hablando, con todos los caracteres de un ser viviente. Fue estudiado, en excelentes condiciones de control, en el Instituto Metapsíquico Internacional, por el doctor Geley y sus colaboradores. Con este médium, el doctor Geley obtuvo moldes de miembros materializados: siete de manos y uno de pie. Los vaciados presentan todas las características de miembros de adultos: arrugas, pliegues, surcos, etc., pero no son de canon normal: son reducciones de miembros. Nos ocupamos extensamente de ello en Les Pouvoirs Secrets de l’Homme.

 

En estos fenómenos se produce el modelado de la materia por el pensamiento. Se puede imaginar que el médium vive una especie de sueño, pero que sus fantasmas, en lugar de permanecer subjetivos, se objetivizan, se materializan, siendo prestados los elementos sustanciales a él mismo o al ambiente. El proceso podría ser el siguiente: una determinada cantidad de materia sería, en primer término, disociada en sus elementos últimos, electrones, protones, neutrones, y otras partículas elementales, y luego organizada en apariencias de fenómenos simulando miembros, seres vivientes, vestidos, etc. Sin duda, esta hipótesis choca con muchas dificultades, y sólo la proponemos con la más extensa reserva. Si la admitimos, es preciso suponer, en particular, que la energía mediúmnica de desintegración es del mismo orden de grandeza que la energía puesta en juego en los más potentes ciclotrones o en la radiación cósmica. ¿De dónde obtiene el médium esta energía? Es difícil responder a la pregunta, a menos que se suponga, lo que por lo demás estaría de acuerdo con la observación, que el fenómeno ectoplásmico se efectúa en ciclo cerrado, en cuyo caso la energía total consumida podría ser teóricamente nula o, prácticamente, muy débil.