Interpretaciones abusivas

Las interpretaciones abusivas son relativamente numerosas, y pueden referirse o a síntomas, o a errores de diagnóstico, o a la causa real de la curación, o a curaciones espontáneas. En primer término, es difícil, cuando se las asocia únicamente al concepto dolor, definir con precisión las nociones de salud y de curación. El síntoma dolor puede, en efecto, desaparecer sin que haya curación, y, al revés, en el caso de algunos neurópatas sobre todo, el dolor puede persistir después de haber desaparecido el trastorno patológico.Además, puede haber curación aparente de una enfermedad orgánica, sea a consecuencia de un error de diagnóstico, cuando, por ejemplo, desórdenes fisiológicos relativamente benignos son expresados por síntomas aparentemente graves, sea por efecto de un error en el pronóstico, habiendo hecho el médico una suposición errónea sobre lo que tenía que suceder. En este orden de ideas, los patólogos tienen numerosas ocasiones de observar que las relaciones entre las lesiones y los síntomas que pueden presentar son a veces muy débiles. Así, en el curso de una autopsia, ocurre que se descubren lesiones patológicas importantes, tales como cálculos renales o biliares, que no se han manifestado por medio de ningún síntoma. En cambio, en otros enfermos, lesiones de esta clase, o incluso menos graves, ocasionan trastornos funcionales muy precisos. Se sabe igualmente que las úlceras gástricas o duodenales pueden cesar bruscamente de manifestarse por sus síntomas habituales.

Sin llegar a afirmar como lo ha hecho a propósito de las curaciones de Lourdes el doctor Rouhy, antes citado que las curaciones milagrosas o extramédicas son, en realidad, cura

jetones médicas, no por eso podemos dejar de tener en considera’ ción que, con bastante frecuencia, el enfermo que solicita socorros terapéuticos espirituales continúa siguiendo al mismo tiempo el tratamiento prescrito por su médico. De ahí la incertidumbre en cuanto a la causa de la curación.

En fin, determinadas enfermedades de evolución lenta, como la leucemia, o de evolución cíclica, como el eccema, el asma, los diversos ulcus, la esclerosis en placas, los accesos melancólicos, están sujetas a fases de remisión, a veces relativamente largas, que pueden hacer pensar que hay curación, y, por otra parte, sp producen con bastante frecuencia curaciones espontáneas definitivas sin que haya habido intervención médica, quirúrgica, psicológica o espiritual. Claro que estas curaciones pueden, si ha lugar, ser cargadas en la cuenta de una terapéutica clásica o ser atribuidas a un tratamiento extramédico, mientras que son únicamente debidas a la vis naturae medicatrix. He aquí, a propósito, lo que escribe el doctor Cuthbert Dukes en el Rapport de la British Medical Association sobre las curaciones místicas.

Determinadas enfermedades, ciertas heridas, parecen mejorar “por sí mismas”, por ejemplo, enfermedades infecciosas, fracturas, etc. En esta clase de dolencias, es de precepto la curación natural, pero puede ser retardada o acelerada merced a factores muy varios, físicos, mentales o espirituales.