La sugestión

La sugestión es, pues, con gran verosimilitud, el habitual y principal medio de las taumaturgias. No importa el método, tanto si se trata de dioses o de santos, de tratamientos mágicos, metafí sicos o moralizadores, de fluido magnético o de hipnotismo, ninguno tiene, por lo general, virtud propia. Todos los procedimientos son, en la inmensa mayoría de los casos, agentes de curación por sugestión.  Por ello se encuentran tan diversas opiniones sobre constelaciones familiares. Incluso cuando se trata de curaciones a distancia, la sugestión actúa porque el sanador indica habitualmente al enfermo o a los que le rodean la hora en que tiene que intervenir. Además, a menudo pide al paciente que se concentre, que piense en su posible curación.

La sugestión, sin embargo, no actúa infaliblemente.

El retomo a la salud depende de la constitución fisiológica y psíquica del sujeto, de sus aptitudes para realizar la idea de curación, de su capacidad emocional. Como en los reflejos condicionados, probablemente intervienen fenómenos de dominación o de inhibición, provocados por factores intemos o externos. Además, parece necesario un período de incubación.

El enfermo lleva algún tiempo languideciendo; ha intentado innumerables tratamientos: ninguno ha tenido éxito. Un día le dicen que tal curandero hace maravillas y que ha devuelto la salud a personas afectas del mal que él sufre. Este primer testimonio se encuentra corroborado por otros.

Se nraiimilan las pruebas, desaparece el escepticismo, la imaginación fermenta. Luego viene el viaje, con sus dificultades, la espera interminable a la puerta del curandero, las conversaciones con los demás enfermos, circunstancias, todas, que exasperan el deseo de curar. Si el lugar de curación es un santuario, Lourdes por ejemplo, la peregrinación, los cánticos, la vecindad contagiosa de los creyentes, las novenas, los ritos y la extraordinaria atmósfera psíquica que reina en semejante lugar, maduran igualmente la idea de curación. Con mucha frecuencia, la educación religiosa de la infancia da también sus frutos. No tiene importancia que aquella fe primitiva haya sido olvidada. Sobrevive en las profundidades del subconsciente, donde, precisamente, se elaboran los procesos salvadores. Luego viene el baño frío, el paso del Santo Sacramento, que crean el shock, el traumatismo fisiológico y psíquico. Y entonces pueden producirse los primeros pasos hacia la salud o, a veces, la misma curación.

En fin, y como acabamos de señalar implícitamente al referirnos al papel desempeñado por las conversaciones y las atmósferas psíquicas, puede intervenir otro factor en los procesos de curaciones por sugestión. Son los dinamismos ligados al juego de las relaciones interindividuales.

Han sido particularmente estudiados en psicología animal, en sus relaciones con los efectos de grupo que dependen de estimulaciones ópticas, táctiles, olfativas, etc., y es sabido que se traducen por comportamientos individuales, con determinismo endo criniano específico, como la melificación, la postura, la combatividad, la defensa del territorio. Así, en lo que concierne a la paloma doméstica, la hembra no aova y no se efectúa la postura hasta que se encuentran agrupados los individuos. Sin embargo, la hembra, incluso aislada, puede aovar cuando se coloca ante ella un espejo que le devuelva su propia imagen. Este estímulo, que se puede calificar de ficticio al pedir prestada la vía visual, provoca una secreción de gonadotropina, que estimula el ovario y determina la caída de uno o de varios ovocitos.

Sin embargo, además de la sugestión, un factor paranormal, como ahora veremos, puede intervenir en el determinismo de las curaciones extramédicas.