Las constelaciones familiares no son peligrosas

¿Las constelaciones familiares son peligrosas?

En determinados sitios web se ha estado dando publicidad al siguiente eslogan: las constelaciones familiares son peligrosasen un momento en el que se está llevando a cabo una caza de brujas referente a las terapias alternativas o complementarias.  Este hecho a nosotros no nos sorprende, ni las dudas que puedan surgir en torno a esta terapia. Dudar y preguntar es sano. Y más en una terapia que trabaja en lo más profundo de la mente humana: el inconsciente.

¿Son una secta las constelaciones familiares? ¿Son peligrosas? ¿Cómo actúa esta pseudociencia? ¿Tiene Bert Hellinger, el creador de esta técnica, problemas mentales?

Las constelaciones familiares no son peligrosas. El peligro es cuando determinadas personas que buscan el aplauso y la remuneración económica se hacen llamar terapeutas o facilitadores de constelaciones familiares, habiendo realizado un curso de fin de semana.

Recordemos que las terapias complementarias, alternativas y/o naturales en España, a las que pertenecen las constelaciones familiares no están homologadas ni por sanidad, ni por educación, pero curiosamente en Hacienda existe el epígrafe que recoge este sector. Afortunadamente en muchos países de Europa esto no es así, y el naturópata ocupa su verdadero espacio. Homologando las terapias alternativas con un examen serio dirigido por lo ministerios adecuados, este problema se cortaría de raíz, ya que quien no pudiera ser técnico parasanitario por falta de conocimientos, no podría ejercer. Pero no nos engañemos: no interesa. Este es el sector del todo cabe y todo vale, y por eso existen una gran cantidad de terapeutas incompetentes.  Acabamos pagando justos por pecadores.

Por eso mismo nosotros recomendamos encarecidamente que antes de realizar la terapia las personas interesadas, se den la oportunidad de conocer al constelador y su forma de dirigir esta herramienta. No es adecuado, debido al alto grado de intrusión dentro de lo que ya de por sí es considerado intrusista por gran parte de la sociedad, asistir sin saber cómo trabaja el facilitador. Constelador es el que vive de ello, y paga sus impuestos. No es terapeuta quien quiere, si no quien puede. ¿Quién es el verdadero terapeuta? ¿Un psicólogo que no ha ejercido nunca, o un naturópata que se mantiene honradamente con su profesión?. Y más en este tipo de área dónde no te apoya ningún tipo de título homologado.

Para evitar problemas con este tipo de personajes que se hacen llamar consteladores familiares, lo mejor es  asistir a un taller grupal previamente. Estar en contacto con el grupo, que ellos mismos le den a la persona opiniones de lo que han vivido, sus avances, sus retrocesos si los hay, la calidad del terapeuta, la confianza que les produce. Las constelaciones familiares es una terapia vivencial, por ello el primer paso debe ser la asistencia a un taller.

Para trabajar organizando el inconsciente el terapeuta no sólo debe estar formado en constelaciones familiares, es del todo insuficiente.

Las constelaciones deben estar apoyadas por otro tipo de estudios que complementen esta eficaz herramienta, en las manos adecuadas. Consideramos importante tener unas nociones de antropología, conocimiento de la naturaleza humana y los diferentes tipos caracterológicos, y de los campos energéticos de los seres vivos, naturopatía, homeopatía, terapias energéticas, terapias manuales, kinesiología, base de medicina china, y gran interés y estudio del psicoanálisis.

El trabajo personal del terapeuta es primordial, ya que creemos en la máxima: no se puede ser terapeuta sin haber hecho terapia. Cuando alguien trabaja con el inconsciente colectivo sin haber realizado previamente una terapia seria con su inconsciente personal, seguramente va a utilizar el inconsciente de los demás para realizar una proyección del propio trabajo a realizar. ¿Cómo podemos saber el trabajo personal realizado por el constelador? El trabajo espiritual se muestra en la forma de trabajar del terapeuta. Debe ser humilde, cercano, tener disponibilidad para escuchar, tomarse cada caso con amor, con prudencia, derivar casos que quedan por encima de sus posibilidades o para lo que se carece de herramientas. En una palabra: honradez.

Estos son los conocimientos mínimos  y aptitudes que debería tener un terapeuta sistémico, desde nuestro punto de vista. Puedes ampliar más en nuestro articulo sobre como elegir un buen constelador.

Bert Hellinger el creador de las constelaciones familiares.

Otro capítulo fascinante dentro de las constelaciones familiares es el controvertido Bert Hellinger.

Decir que el creador de las constelaciones familiares es Bert Hellinger demuestra un alto grado de desconocimiento sobre esta técnica. La auténtica descubridora de las constelaciones familiares es Virgina Satir, psicoterapeuta familiar norteamericana, que se dio cuenta al sustituir a los familiares ausentes por otras personas que formaban parte del grupo terapeútico. Observó como estos empezaban a adoptar el mismo rol que los que no se encontraban presentes, asumiendo sus emociones, sus pensamientos e incluso movimientos.

Bert Hellinger junto a otros terapeutas alemanes practicaron y ampliaron la metodología, siendo Bert Hellinger quien más dio a conocer a nivel internacional las constelaciones familiares.

Sí, es cierto que los firmes partidarios de Bert Hellinger, sin ánimo de ofender a nadie, se encierran en convicciones poco flexibles en cuanto a lo que dice el inconsciente. Después de 13 años trabajando con diferentes herramientas 9 de ellos con el inconsciente, creo que podemos afirmar que el inconsciente no busca nombres propios. Tampoco rígidas creencias que anquilosan la expresión del inconsciente que es: el respeto, la inclusión, la humildad, el amor, la tolerancia. Entendemos que todos somos humanos y no estamos iluminados, por lo tanto no tenemos verdades absolutas. Juzgar a estas alturas de la evolución humana la homosexualidad como una enfermedad, o la amenaza de exclusión de familiares del sistema por sus actos violentos, deja al campo sistémico, al inconsciente que siempre busca la reconciliación y la inclusión en un lugar que no le corresponde.

Aprender a pensar por uno mismo debe ser la base de cualquier ejercicio de desarrollo personal. Y ya si el pensamiento va unido al corazón intentaremos que las personas que nos entregan su confianza para su sanación, busquen su propio camino. No el conocido. No el que se supone que tiene verdades absolutas. El suyo propio, siempre desde el respeto y la humildad de saber que no somos nosotros quienes marcamos el camino, si no el inconsciente, y éste es amor.

¿Finalmente cuál tiene que ser el resultado al término de un taller?

Todas y cada una de las personas que han participado en la taller o sesión grupal, salen con una sensación de serenidad y relajación, que les permite ver la vida de una forma distinta, desde la fortaleza para la resolución de los conflictos, y la esperanza.

A partir de las dos semanas empiezan a verse resultados en el día a día, sin que la persona tenga que hacer nada más para lograrlo, siendo el camino hacia la sanación fácil y placentero, con el apoyo de la sensación: “Lo logré sin darme cuenta”.