Las Constelaciones Familiares y la Medium unidad.

En muchas ocasiones se suele comentar si los representantes de un campo sistémicos están recibiendo “energias” mentales a manera de una médium unidad. En este sentido las constelaciones familiares estudiaran a continuación las relaciones de este fenómeno llamado ser médium o medio con el comportamiento  manifiesto en el momento en que un representante  en las constelaciones familiares se presta para representar a un ancestro del sistema familiar de origen de la persona que está asistiendo a su constelación.

Un poco de historia:

Benson Herbert, director del Laboratory of Paraphysics en Downtown, Inglaterra, visitó a 2 médiums en el verano de 1972 y acompañado por el doctor Adamenko de Moscú presenció varias demostraciones de Alla Vinogradova. Los experimentos psicocinéticos fueron efectuados sobre una mesa colocada dentro de una enorme caja hecha con material aislante y una de cuyas caras laterales estaba abierta. Primeramente, Alia cogió un cigarrillo con la mano derecha y lo dejó caer sobre la mesa; luego extendió la palma de la mano izquierda sobre el cigarrillo como si quisiera barrerlo del tablero, aunque sin tocarlo. Repitió varias veces el mismo movimiento, pero no tuvo éxito. Entonces cogió el pitillo, lo encendió y dejó caer otro sobre la mesa para hacer una nueva tentativa. También se malogró este intento, y por fin se remplazó el objeto por una pequeña envoltura cilíndrica hecha con aluminio. Ésta comenzó a moverse un poco bajo el movimiento de vaivén de ambas manos. Primero se movió acá y acullá cuando ella colocó las manos sobre él a un centímetro de distancia. Poco después se aceleró el movimiento y al cabo de dos segundos el cilindro metálico rodó por la mesa. Cuando se acercó al borde, Alia le impidió caer, pero no tocándolo, sino agitando más aprisa la mano sobre el objeto hasta hacerle tomar la dirección contraria mediante la fuerza retardatriz de su mano y luego obligarle a rodar hacia el extremo opuesto de la mesa. Así manejó el objeto durante cinco minutos sin merma de su energía impulsándolo a un lado y otro del tablero; por fin manifestó que podría seguir así indefinidamente. Pareció claro que aquella fuerza impelente resultaba de una repulsión recíproca entre mano y cilindro. La mano jamás atrajo al cilindro pero sí logró con hábiles movimientos hacerle moverse como si fuese la aguja de una brújula.

Lo más singular fue que Alla Vinogradova podía transmitir su facultad a otras personas. Cuando concluyó la actuación pidió a algunos espectadores que ejecutaran las mismas manipulaciones, y efectivamente un inglés logró imprimir un leve movimiento a la envoltura de cigarros; pero no podía moverla tan pronto como Alia extendía también una mano sobre el objeto. Entonces el tubo parecía quedar clavado… por la fuerza irresistible de la médium.

MediumnidadDespués el doctor Adamenko colocó un taburete en la caja aislante y colocó sobre él un cilindro de aluminio. Entonces, desde el exterior, Alia alzó una mano sobre el cilindro metálico la cubierta del cajón aislante se interponía entre mano y objeto y consiguió imprimirle movimiento en todas las direcciones que le placieron. También pudo hacerle moverse manteniendo inmóvil la mano y haciendo un esfuerzo para concentrarse mentalmente. Benson Herbert llegó a la conclusión de que Alia puede graduar la potencia de la descarga eléctrica desde su mano y controlar la distribución de las cargas. Y así lo probó el siguiente ejemplo: se colocaron dos tubos de aluminio uno tras otro en sentido longitudinal. Entonces ella extendió la mano sobre un cilindro y le hizo moverse como de costumbre. Pero a renglón seguido corrió la mano hacia el otro cilindro y éste no se movió lo más mínimo. Después hizo la misma demostración inversamente: el segundo objeto se movió y el primero no. Así pues, la mujer podía decidir a voluntad cuál de los tubos debía moverse.

Se fotografiaron con alta frecuencia las manos de Alla en estado normal, y las imágenes obtenidas mostraron la usual corona de 3 cm de longitud. Pero cuando ella poso ante el mismo objetivo concentrándose en la psicocinesia, aunque sin llevarla a la práctica, el cuadro resultante fue muy distinto: la corona había sufrido una considerable reducción longitudinal, medía tan sólo medio centímetro. Según conjeturaron los investigadores, la bioenergía se había replegado hacia el interior del cuerpo durante ese proceso de concentración para transformarse en energía psicocinètica. Dicho con otras palabras: la energía que Alia necesita para suscitar movimientos a distancia debe provenir de alguna parte y, evidentemente, se la traslada desde las manos al cerebro. Asimismo varió el color de la irradiación, fue gris azulado en estado normal y rojo durante la concentración mental.

Si aplicáramos los conceptos anteriores  a las constelaciones familiares, es posible que durante una sesión de  constelaciones, se podría experimentar el halo energético que en las mismas se genera , en función del campo sistémico del inconsciente del paciente.

Alia afirmó que cualquier persona puede aprender a practicar dicho experimento. Para ello es preciso, ante todo, gobernar el pensamiento y el cuerpo. Especialmente se debe creer en la posibilidad… con fo cual quiso significar que por ese medio ¡uno puede desarrollar también fuerza curativa! Alia siente cómo se concentra toda la energía de su cuerpo en un punto y entonces la conduce mediante un acto de voluntad hacia el extremo de los dedos.

Tal declaración coincide sorprendentemente con las de otros muchos curanderos sobre el funcionamiento de las manos curativas, y esto hace pensar que tal vez la psicocinesia y la acción de las manos curativas se sustenten con la misma forma de energía.

Más adelante, la médium rusa se expresó en los siguientes términos:

El estado emocional de los presentes ejerce tanta influencia sobre mis experimentos como el mío propio. Cuando hay mucha gente requiero más energía y me fatigo rápidamente (93).

Esta verificación caracteriza también muchas clases de curación paranormal incluyendo las ya conocidas constelaciones familiares. Por otra parte, le sirve de ayuda cuando ha de familiarizarse primero con el objeto que debe mover, y así se establece una relación anímica y emocional.

Como manifestó Victor Adamenko ante el Congreso Internacional de Psicología celebrado en Tokio (agosto de 1972), Alia puede inducir una tensión eléctrica de 10.000 voltios por centímetro en las proximidades de ciertos objetos sin que sea demostrable la existencia de un campo eléctrico entre su cuerpo y el objeto. Cuando se mantenía sobre el objeto una lámpara de neón sin ninguna conexión externa, esta se encendía, pero no hacía lo mismo sobre el cuerpo de Alla. A veces según lo vieron varios observadores las yemas de sus dedos despedían chispas de 2 cm de longitud proyectadas hacia los objetos en movimiento. Esa singular inducción del campo elèe trico dice Benson Herbert podría plantear una tarea peliaguda a los físicos.

Alia ha aprendido a dominar y controlar el campo eléctrico que se extiende en tomo suyo como alrededor de todo ser viviente. Pero ese campo eléctrico no basta por sí solo para elucidar los fenómenos observados; pues, según asevera el profesor A. Tiller, Alia puede practicar la psicocinesia cuando se coloca descalza sobre un piso metálico y lleva además un brazalete metálico con toma de tierra (261). Ateniéndonos a nuestros conceptos físicos es inconcebible que en semejantes condiciones ella pueda resistir una descarga eléctrica tan excesiva. Esto parece sugerir más bien que ahí interviene una forma insólita de energía que se transforma en fuerza eléctrica y puede sufrir una nueva transformación a la inversa siguiendo un curso cuyo desenvolvimiento nos resulta incomprensible hoy día.

Si bien el concepto de la energía en las constelaciones familiares está supeditado a un arquetipo mental, el objeto dinámica de luz en el cual los ancestros que han sufrido destinos difíciles son llevados a la luz durante una sesión de constelaciones familiares.

A este respecto cabe mencionar las investigaciones llevadas a cabo hacia 1920 por el ingeniero berlinés Fritz Grunewald (84, 86) con el médium y magnetópata Johannsen, en cuyas manos se podía medir a veces unos peculiares y potentes campos magnéticos. Johannsen estaba facultado también para practicar una psicocinesia algo más débil por ejemplo, hacer descender desde cierta distancia el brazo desequilibrado de una balanza. Durante esos experimentos, Grunewald había comprobado que cuando empezaba a descender el brazo se reducía considerablemente la potencia del campo magnético en las manos del médium extendidas hacia el objeto cuyo movimiento se había previsto mediante la acción psicocinètica, y volvía a subir una vez concluida la psicocinesia. Era como si algo que ejerciera un fuerte magnetismo sobre el cuerpo de Johannsen (¿quizás ese turbulento plasma frío propuesto por Sergeyev?) se desplazara hacia el exterior y allí desencadenara acciones psicocinéticas.

Estas acciones son manifestadas de la misma forma en el inconsciente del paciente, donde son asimiladas y transmutadas en el proceso de una constelación familiar.

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