Levitación de los médiums

Como ya hemos indicado, la levitación es un fenómeno excepcional en metapsíquica. Los tres grandes médiums con efectos físicos no experimentaron la levitación en sus personas más que muy raramente. Sin embargo, a juzgar por los informes relativos a experimentos, D. D. Home, Stainton Moses, Eusapia Paladino y algunos otros médiums de menor nombradla, fueron objeto de levitación. Las más completas, las mejor observadas y las más extraordinarias fueron, en verdad, las de DanielDunglas Home.

Los casos de ¿evitaciones más frecuentes de los que yo haya sido testigo ocurrieron con Monsieur Home escribe Wil liam Crookes en sus Recherches sur le Spiritualisme. En tres circunstancias distintas, le vi elevarse completamente por encima del suelo de la habitación. La primera vez estaba sentado en una otomana; la segunda, arrodillado sobre su silla, y la tercera estaba de pie. En cada ocasión, tuve perfecta libertad para observar el hecho en el momento de producirse.

Los mejores casos de levitación de Home tuvieron lugar en mi casa. Una vez, entre otras, se colocó en la parte más visible de la sala y, al cabo de un minuto, dijo que se sentía levantado. Vi cómo se elevaba lentamente, con un movimiento continuo y oblicuo, y quedarse durante algunos segundos a seis pulgadas aproximadamente del suelo; en seguida volvió a bajar lentamente.

Ninguno de los asistentes se había movido de su lugar. El poder de elevarse casi nunca es comunicado a los que están cerca del médium. Sin embargo, una vez, mi esposa fue elevada con la silla en que estaba sentada.

Rechazar la evidencia de estas manifestaciones concluye el ilustre sabio inglés, equivale a rechazar todo testimonio humano, cualquiera que sea, porque no hay acontecimiento en la historia sagrada o en la historia profana que se apoye en pruebas más importantes.

La más asombrosa levitación de Home ocurrió el 16 de diciembre de 1868, en Londres, en presencia de Lord Lindsay, de Lord Adare y del capitán Wyrme. Bajo una buena luz, probablemente limar, los experimentadores vieron al médium en levitación salir y volver a entrar por las ventanas del inmueble situado en el número cinco de Buckingham Gate, Ashley Place. La explicación detallada de tan asombroso experimento fue redactada por Lord Lindsay para la Sociedad Dialéctica de Londres.

Home dice Lord Lindsay, que llevaba algún tiempo en trance, después de haberse paseado por la habitación, se dirigió a la sala vecina. En aquel momento, oí cómo una voz me murmuraba al oído: “Va a salir por una ventana y volver a entrar por la otra.” Asustado ante el pensamiento de un experimento tan peligroso, comuniqué a mis amigos lo que acababa de oír, y con profunda ansiedad esperamos su retomo.

Entonces oímos cómo se levantaba el cristal de la ventana de la otra habitación, y casi de inmediato vimos a Home flotar en él aire por la parte exterior de nuestra ventana. La luna iluminaba plenamente la habitación, y como yo estaba de espaldas a la luz, el alféizar de la ventana proyectaba sombra contra la pared que yo tenía enfrente, y vi los pies de Home que venían a proyectarse por encima, a una distancia de unas seis pulgadas.

Después de haber permanecido en esta posición durante algunos segundos, levantó el cristal de la ventana, se deslizó en la habitación, con los pies por delante, y fue a sentarse. Lord Adare pasó entonces a la otra habitación y, observando que estaba entreabierta la ventana por la que Home acababa de salir, sólo a dieciocho pulgadas de altura, expresó su sorpresa de que Home hubiese podido pasar por aquella abertura. El médium, que seguía en trance, replicó: “Voy a demostrárselo.” Entonces, volviéndose de espaldas a la ventana, se inclinó para atrás y fue proyectado hacia fuera, primero la cabeza, el cuerpo enteramente rígido; luego volvió a su lugar. La ventana está a setenta pulgadas del suelo; las dos ventanas están alejadas una de otra irnos siete pies y seis pulgadas, aproximadamente, y cada una no tiene más que un saliente de una docena de pulgadas, que sirve para poner tiestos.

A decir verdad, recienteriiente se han formulado algunas críticas a propósito de esta narración, porque la luna llena no corresponde a la fecha indicada por Lord Lindsay, pero estos reparos sólo tienen un interés relativo, porque la fecha en cuestión puede ser errónea.

Home también fue objeto de levitación en otras circunstancias. Habiendo asistido a una sesión del médium, el conde Tolstoi escribe: Home fue levantado de su silla y yo le cogí los pies mientras estaba flotando por encima de nuestras cabezas. Igualmente, podemos leer lo que sigue en el atestado de una sesión que tuvo lugar en San Petersburgo, en casa de la baronesa Taubi, en presencia del doctor Karpovitch y de otras notabilidades científicas: Luego, Monsieur Home anuncia que se siente levantado; su cuerpo adopta la posición horizontal, y es transportado, con los brazos cruzados sobre el pecho, hasta el centro de la seda; después de haber permanecido allí durante cuatro o cinco minutos, es vuelto a su lugar, transportado del mismo modo. En fin, citemos el testimonio de Lord Crawford: Monsieur Home se había sentado al piano y empezaba a tocar; como nos había invitado a acercarnos, me coloqué a su lado; tenía una de mis manos sobre su silla, y la otra, sobre el piano; mientras estaba tocando, su silla y el piano se elevaron a una altura de tres pulgadas. Luego volvieron a su lugar.

He aquí ahora cómo el mismo Dunglas Home describe sus impresiones:

Durante estas elevaciones o levitaciones se lee en Revelaciones sobre mi vida sobrenatural no experimento nada particular, excepto esta sensación ordinaria cuya causa atribuyo a una gran abundancia de electricidad en mis pies; no noto que ninguna mano me soporte, y desde mi primera ascensión, ocurrida en América cuando tenía diecinueve años, no he experimentado temores, aunque, si me hubiese caído de algunos techos a donde había sido elevado, no habría podido evitar heridas serias.

Por lo general, soy elevado perpendicularmente, mis brazos rígidos y levantados por encima de mi cabeza, como si quisieran agarrar al ser invisible (1) que me levanta dulcemente del suelo. Cuando llego al techo, mis pies son llevados a nivel de mi cabeza y me encuentro en una posición de reposo. A menudo he permanecido suspendido durante cuatro o cinco minutos; hay un ejemplo de ello en un informe de las sesiones celebradas en 1857 en un castillo cercano a Burdeos. Una sola vez mi ascensión se efectuó en pleno día; era en América.

También fui levantado en un apartamento de Londres, en Stoane Street, donde brillaban cuatro mecheros de gas y en presencia de cinco señores que estaban dispues

(1) Home atribula sus levitaciones, y la mayor parte de los demás fenómenos que producía, a entidades del más allá que se apoderaban de su fuerza nerviosa para manifestarse, a prestar testimonio de lo que vieron, sin contar multitud de testigos que puedo aportar seguidamente. En algunas ocasiones, aflojada la rigidez de mis brazos, hice en el techo, con un lápiz, letras y signos que todavía existen, en su mayor parte, en Londres.

Mr. Stainton Moses, que fue objeto de fenómenos extraordinarios y, en particular, de levitaciones cuando enseñaba en la Uni versity College School, de Cambridge, también ha descrito las impresiones que experimentó cuando, por primera vez, fue elevado por encima del suelo de modo paranormal. El fenómeno se produjo ante testigos.

La silla en que estaba sentado se elevó del suelo a una altura que, por lo que después pude juzgar, sería de 30 a 40 centímetros. Mis pies tocaban el zócalo, que podía tener 30 centímetros de alto. La silla quedó suspendida unos instantes, y entonces sentí que la dejaba atrás y yo subía cada vez más arriba, en un movimiento muy dulce y muy lento. No tenía temor alguno y me sentía bien. Tenía perfecta conciencia de lo que estaba ocurriendo y describí la marcha del fenómeno a los que estaban en la habitación.

El movimiento era regular y me pareció bastante lento antes de que llegara a completarse. Estaba muy cerca de la pared, tanto, que pude, con un lápiz sólidamente emplazado contra mi pecho, señalar el papel de la pared. Aquella señal, medida después, estaba a un poco más de 1,80 m del suelo, y, de acuerdo con mi posición, mi cabeza debía estar en el ángulo de la habitación, a poca distancia del techo. No creo, ni mucho menos, que me hubiese dormido. Mi espíritu estaba perfectamente alerta, y me percataba del curioso fenómeno. No sentí presión alguna sobre el cuerpo; tenía la sensación de encontrarme en un ascensor y ver los objetos pasar lejos de mí. Sólo me acuerdo de una ligera dificultad para respirar, con la sensación de tener el pecho lleno y de ser más ligero que la atmósfera. Fui bajado muy lentamente y colocado sobre la silla, que había vuelto a ocupar su lugar anterior. Fueron tomadas inmediatamente las medidas, y registradas las señales que había hecho con el lápiz. Mi voz me dijeron resonaba como si viniera del techo. Este experimento fue repetido nueve veces, con más o menos éxito.

La famosa médium napolitana Eusapia Paladino, que fue estudiada por gran número de sabios, en Nápoles, en Roma, en Milán, en Varsovia, en Cambridge y en Francia, probablemente fue levita da en el curso de experimentos espiritistas. Damos, como ejemplo, el informe de un experimento hecho por Chiaia, en Nápoles, en presencia del profesor don Manuel Otero Acevedo, de Madrid, y del señor Tas si, de Perusa.

Eusapia, en vez de hablar, como siempre, en un pésimo dialecto napolitano, empezó a hablar en puro italiano, mientras rogaba a las personas que estaban sentadas a su lado que le cogieran las manos y los pies. Luego, sin que se produjera el menor ruido ni la más ligera ondulación de la mesa, alrededor de la que nos encontrábamos, los señores Otero y Tassi, que eran los que estaban más cerca de la médium, fueron los primeros en darse cuenta de una ascensión inesperada, puesto que notaron cómo les levantaban suavemente los brazos y, no queriendo soltar las manos de la médium, tuvieron que acompañarla en su ascensión. Este magnífico caso de levitación es tanto más digno de atención cuanto que tuvo efecto bajo la más rigurosa vigilancia, y con tal ligereza, que parecía como si levantasen una pluma. Lo que sorprendió, sobre todo, a aquellos señores, fue sentir los dos pies de la médium situados sobre la pequeña superficie de la mesa (0,80 por 0,60 m), ya en parte cubierta por las manos de los cuatro asistentes, sin que fuera tocada ninguna de aquellas manos, a pesar de encontrarse en la más completa oscuridad.

Aunque aturdidos por un hecho tan extraordinario e imprevisto, uno de nosotros preguntó a John(l) si le sería posible levantar a la médium de encima de la mesa, con los pies juntos, de modo que nos permitiera comprobar mejor la levitación. De inmediato, sin discutir la petición exigente y maliciosa, Eusapia fue airada de encima de la mesa, de 10 a 15 centímetros; ¡cada uno de nosotros pudo pasar libremente la mano por debajo de los pies de la “maga”, suspendida en el aire!

Al explicar esto, no sé qué sentimiento es más fuerte en mí: ¿es la satisfacción de haber obtenido un fenómeno tan magnífico, tan maravilloso, o bien es la penosa sospecha de que me tomaran por un visionario, incluso mis amigos más íntimos? Por fortuna éramos cuatro, comprendido el profesor español, siempre receloso.

Cuando nuestra maga quiso bajar de la mesa, sin nuestra ayuda, con una destreza no menos maravillosa que la empleada para subir a ella, tuvimos otros motivos de asombro. Encontramos a la médium acostada, con la cabeza y parte de la espalda apoyados en el reborde de la mesa; el resto del cuerpo, horizontal, firme como una barra y sin ningún otro apoyo en su parte inferior, mientras que la ropa estaba adherida a las piernas, como si estuviese atada o cosida a su alrededor.

En fin, entre los médiums contemporáneos, parece que Willy Schneider fue levitado algunas veces, particularmente durante el curso de experimentos dirigidos por el doctor De SchrenckNot

(1) Según Eusapia, los fenómenos que producía eran debidos a un cespíritu, John King, el cual, en una encarnación anterior, habría sido su padre y el hermano de la famosa Katie King, observada por William Crookes. En realidad, este John King era, probablemente, desde el punto de vista mental, una personalidad secundaria, una elaboración imaginativa del médium, un producto de su fantasía creadora.N. del A.

zing, y a los que asistieron los profesores Holub y Berzé, así como el escritor Hans Muller.

Revestido con un maillot negro pespunteado, con agujas fosforescentes escribe René Sudre, su cuerpo era perfectamente visible en luz roja. Era elevado horizontalmente y parecía transportado por una nube invisible. Subió hasta el techo, y quedó allí durante cinco minutos moviendo rítmicamente sus piernas atadas. El descenso se efectuó bruscamente, como la subida. Todo había sido perfectamente controlado.

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