Creencias negativas que activan los divorcios.

Los divorcios muestran a cada persona las cargas que tienen en el inconsciente, aportándoles el impulso necesario para realizar un trabajo personal. Muchas de ellas llegan a nosotros desesperadas por cambiar los patrones repetitivos que les hacen sufrir. Realizar un trabajo con el inconsciente ayuda a resolver estos procesos facilitando la recuperación de la autoestima y el amor hacia uno mismo. Realizar una terapia como las constelaciones, disminuye el tiempo de luto y favorece la recuperación de la armonía en el día a día.

La pareja como espejo.

En la pareja no hay uno malo y otro bueno. Un santo y un demonio. Cada uno está mostrando al otro los aspectos más débiles que hay que reforzar en el inconsciente. En las relaciones  amorosas amamos como nos queremos a nosotros mismos, y recibimos el amor en la misma medida que creemos merecerlo. No se puede dar lo que no se tiene. Y no se puede recibir lo que no se ha tomado con anterioridad de los padres.

Aceptar el hecho de que en la ruptura de toda relación amorosa los dos tienen responsabilidad, es quizás la parte que más cuesta asumir. Sobre todo para aquellos que han sentido más ofendidos por causas de distinta índole, como: infidelidades, desprecios, malos tratos físicos o psíquicos…

El cónyuge que menosprecia le está mostrando a la persona que es blanco de sus desprecios, todo el dolor y sufrimiento que hay en ella, la falta de seguridad en sí mism@, la necesidad de poner límites, en definitiva, el deseo profundo e incluso ancestral de recomponer su percepción del amor hacia lo más profundo de su ser.

El que desprecia a su vez, muestra su incapacidad para respetar al otro y por lo tanto, a sí mism@. Y suelen tener un gran trabajo a realizar en cuánto a su forma de relacionarse con el mundo.

Sanar la relación que se tuvo con los padres, es de suma importancia para poder recibir todo el amor y la capacidad de amar, tan necesaria en cualquier unión sentimental.  Por ello, el trabajo que realizamos con Constelaciones siempre nos conduce hacia los padres, el origen de la vida, ya que son ellos los únicos que pueden restablecer desde el inconsciente el merecimiento de recibir y dar amor.

Los divorcios y la culpa.

En casi todos los divorcios que hemos tratado en consulta, hemos podido observar la cantidad de energía que se pierde buscando quién ha sido el culpable de la ruptura.

Como ya hemos dicho, la responsabilidad en toda relación adulta con un igual, es de los dos. La búsqueda de un culpable lo único que genera es más culpa, y la culpabilidad es una de las emociones más paralizantes que existen. Impide la manifestación de la libertad, al someter a la persona a un círculo vicioso de emociones negativas: del miedo a la ira, de la ira al ataque, del ataque a la culpa.

Además la culpabilidad suele ser el resultado de todas las condenas que se han hecho en el inconsciente colectivo (familiar) del que la siente, y  suelen estar relacionadas con relaciones de pareja frustradas y/o dolorosas entre los ancestros.

La dependencia afectiva hacia la pareja.

Hay personas que cada vez que tienen una ruptura sentimental se sienten completamente golpeados por la fatalidad. No entienden su vida sin el otro y no les importa el daño que le pueda hacer, con tal de estar a su lado. No comprenden la vida sin tener una relación de pareja estable, siendo para ellos el objetivo más importante en su vida, poder vivir en pareja.

Cualquier ruptura es importante, pero cuando se vive como si fuera el fin del mundo, sumiendo a la persona en una depresión, nos está indicando que la persona a través de la separación está conectando con un dolor mucho más profundo que reside en su inconsciente. Este dolor suele estar relacionado con el sentimiento de abandono vivido por el cliente, que recibió a través del padre de sexo contrario. Así a través del divorcio la persona somatiza todo el desamparo y desolación, que este hecho supuso en su vida.

A través de un trabajo profundo con Constelaciones Familiares, la persona toma conciencia de que lo realmente importante es el amor hacia sí mism@. Lo importante no es tener pareja, es vivir en paz con pareja o sin ella. Cuando puede conectar con el amor que es, tiene todas las probabilidades para poder vivir en pareja sanamente, dando y recibiendo desde el respeto y la plenitud.

Los hijos en los divorcios.

Cuando en un proceso de ruptura de pareja existen hijos frutos de la relación, en muchas ocasiones los padres utilizan a los niños como moneda de cambio para hacer daño al otro, o para beneficiarse económicamente de la parte contraria, a través de los procesos judiciales de divorcio en los que se tiene que establecer la custodia y el régimen de visitas del menor.

En muchos casos los pequeños se ven en medio de críticas hacia el otro padre, por parte de la familia contraria produciendo una herida emocional en los menores.

Pase lo que pase entre los adultos, sea cual sea la causa de la ruptura, los niños deben ser dejados al margen de la separación por los padres, ya que ellos tienen derecho a querer a los dos progenitores. Obligar al niño a elegir entre uno de los dos, es ponerle internamente en guerra con una parte de sí mismo.

Tomar conciencia de esto, ser honesto y trabajarlo es garantía de que estos niños puedan tener un futuro feliz.

Ahora bien, hay casos en los que alguno de los progenitores está totalmente desequilibrad@ y no puede tener una relación sana en el día a día con el niño, pudiendo ocasionarle graves daños emocionales e incluso físicos. A través de las Constelaciones Familiares podemos conseguir que aunque el menor no pueda relacionarse con su padre o madre enfermo en el día a día, si lo pueda hacer en el inconsciente. Sanando todas las causas que le mantienen apartado del progenitor, haciéndole entender que puede confiar en el origen de su vida, y que se merece honrarlo y quererlo.

Las Constelaciones Familiares en los divorcios.

Las Constelaciones Familiares trabajan desde la raíz todos los patrones negativos que se tienen en el inconsciente. Los divorcios son un síntoma inequívoco de que hay una profunda ruptura en el inconsciente personal y familiar (colectivo), de la persona. Este síntoma (el divorcio), representa una herida en el inconsciente familiar entre lo masculino y lo femenino, y la forma de relacionarse entre sí. La profundidad y gravedad de ésta herida se valora a través de la complejidad del divorcio en sí, de todos los hechos que han favorecido esta ruptura.

Las separaciones y divorcios suponen un punto de inflexión en la vida de las  personas que los acontecen, siendo una oportunidad excelente para realizar un cambio en la forma de experimentar las relaciones de pareja.

Así la persona toma conciencia que puede elegir como vive su proceso de divorcio, que puede hacerlo desde la paz, agradeciendo al otro la lección de vida tan valiosa que ha recibido. Entiende que nadie tiene el poder de hacerle daño, porque la paz es un estado mental.

Al realizar un trabajo terapéutico profundo con el inconsciente  se alcanza la paz mental para que esta armonía se refleje en todos los ámbitos de la vida.

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