Alimentación con conciencia

Cuidar la alimentación, nutrir al organismo con alimentos que favorezcan la salud, es una forma de amor hacia uno mismo. Siempre y cuando no esté llevada al extremo.

¿Qué dice la anatomía comparada del vegetarianismo?

La anatomía comparada muestra como el organismo de un ser humano, difiere bastante de la constitución de los carnívoros. Siendo completamente distintos los dientes y aparato digestivo de un carnívoro, del ser humano.

La mandíbula del humano no posee los enormes colmillos de un tigre. El aparato digestivo de los depredadores segrega potentes jugos gástricos que les capacita para digerir carne cruda.

La morfología y fisiología del humano es claramente comparable a la de un omnívoro. La organización de los dientes en la mandíbula, indica que la mayor parte de su alimentación debe estar basada en los granos. De ahí la gran cantidad de piezas destinadas a moler.

Los maxilares, también están preparados para cortar las verduras, a través de los incisivos. Y aunque en menor medida, la existencia de cuatro colmillos, indican la predisposición estructural para poder desgarrar.

El aparato digestivo a su vez, en concreto el estómago a través de la pepsina, produce ácido clorhídrico. Esto indica que está suficientemente preparado para digerir proteínas. Siempre y cuando estén pre-digeridas por la cocción.

La carne y el pescado pueden ser comidos por el ser humano, aunque en mucha menor cantidad y asiduidad que otros productos alimenticios. Por varias razones, la carne ecológica es una buena alternativa para todas aquellas personas que no quieren prescindir de la carne en su dieta. Sobre todo si quieren favorecer el mantenimiento del medio ambiente y la salud de su propio cuerpo.

¿Ser vegetariano supone tener más conciencia?

Sin querer levantar polémica, nos llama la atención la animadversión de algunas personas más radicales cuya alimentación es vegetariana.  Esta intolerancia suele estar orientada hacia los que realizan una dieta omnívora. En muchos casos son despreciados por los vegetarianos.

Estamos de acuerdo que el consumo masivo de carne contamina. Comer carne contribuye al desgaste del planeta, que debería ser tomado como una responsabilidad común. También es cierto que el maltrato a los animales, y la forma tan horrible en que son sacrificados, no se justifica con nada.

Se puede intentar crear conciencia social, siempre es positivo. Intentar cambiar la forma de actuar de los demás desde el fanatismo no lo es. La condena y la ira, no llevan a nada más que a generar sentimientos de culpabilidad. Y esta culpa aumenta más la carga en el inconsciente colectivo.

¿Qué contamina más?

¿Qué produce más dolor? ¿La falta de conciencia en la forma de alimentarse de la gran mayoría? ¿O la contaminación emocional en el inconsciente que compartimos todos?

El mundo simplemente nos muestra cómo estamos nosotros interiormente. La proyección externa de la culpa y la ira, demuestra que estas emociones residen en lo profundo de la persona. Da igual la excusa que se utilice para exteriorizarlas: la contaminación, las personas que se alimentan de carne, el cuadro político…

Lo cierto es que si pretendemos aumentar la conciencia general debemos empezar por nosotros mismos.

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