¡Quiero ser terapeuta de terapias naturales!

Aunque cada vez hay una mayor demanda dentro del sector de las terapias naturales, lo cierto es que para la gente de a pie todavía son vistas con desconfianza. Los terapeutas son tachados de curanderos, brujos, sectarios, charlatanes… etc. ¿Es esto así? ¿Realmente el sector de las terapias naturales está lleno de embaucadores?


Desde asociaciones de profesionales de las terapias naturales, se está tratando desde hace más de 25 de años, de obtener un reconocimiento por parte de los diferentes gobiernos para poder homologar las terapias naturales. Las terapias naturales no están reconocidas ni por el Ministerio de Sanidad, ni por el de Educación.

Pero, sorprendentemente por el Ministerio de Hacienda si lo están: Naturopatía tiene su epígrafe correspondiente. El reconocimiento gubernamental y por lo tanto social, dentro del sector de las terapias naturales daría para varios artículos.

terapeuta de terapias naturales
Lo mejor que nos podría pasar dentro del sector es que de una buena vez por todas, el ministerio de sanidad, el de educación, el parlamento, legalizaran y homologaran nuestra profesión.

La homologación necesitaría un examen que ratificara que personas están capacitadas para para atender estados delicados de salud. Y sería perfecto. Nosotros estaríamos encantados de poder presentarnos a ése examen. Daría credibilidad a nuestro trabajo, y haría tomarse en serio la palabra terapeuta de terapias alternativas, que a más de uno se le queda un poquito grande.
No hay más que ojear una de las revistas más populares del sector de las terapias naturales, para encontrarnos una gran cantidad de personas que realizan un curso de fin de semana y ya se autodenominan terapeutas, ofertando unos servicios que en muchos casos ni siquiera han constatado en ellos mismos que funcione. Lo único que nos falta ver ya es: cúrese a través del encaje de bolillos espiritual…
Muy a menudo nos encontramos en consulta con personas que vienen recelosas, por la pésima actuación tanto profesional, como moral, de personas que se autodenominan terapeutas, y que desde luego por su manera de proceder son cualquier cosa menos terapeutas.

Nosotros tenemos muy claro, que nadie se dedica a una profesión determinada por casualidad. Todo el mundo realiza en el mundo la función que le corresponde. Por lo tanto, cualquier tipo de negocio, por muy descabellado que nos pueda parecer, (incluidas las terapias de encaje de bolillos espiritual), también ocupa el suyo.

Nosotros no somos quienes para juzgar a nadie, que cada cual haga lo que quiera. A un nivel práctico nos da exactamente igual. Nosotros tenemos muy claro que ocupamos nuestro verdadero espacio, así que vamos a dar nuestra opinión, que no es la verdad absoluta. Si estás leyendo éste artículo, por algo será, y si te ofendes con mayor motivo.
A lo largo de los años de formación en éste mundillo de las terapias naturales, y también en la práctica profesional, nos hemos encontrado con que todos los compañeros del gremio, habían tenido vidas especialmente complejas.

Y ésta complejidad dentro de sus historias personales, les había conducido al estudio de ésta profesión.
Una razón muy importante por la que nos dedicamos a esto, es por la necesidad imperante de encontrar las respuestas a un montón de interrogantes. A veces ésa respuesta puede que no nos guste, pero lo importante es la honestidad a la hora de realizar la pregunta, y no tratar de auto-engañarnos con lo que nos gustaría oír:

-¿Para qué soy terapeuta?

Es muy importante hacerse ésta pregunta, para empezar. Es la clave sobre qué tipo de profesional vas a ser, o eres. Es muy distinto ser terapeuta por vocación de servicio (esto es: ayudar a que los demás se ayuden), que ser terapeuta para obtener reconocimiento de los demás. Por desgracia, esto es muy común dentro de las terapias naturales. Nos hemos encontrado con terapeutas que no han obtenido el reconocimiento suficiente en su vida, y se dedican a esto como una forma de compensar ésta carencia, sin llegar a entender que son ellos mismos los que se tienen que reconocer a sí mismos. Cuanto menos le interesa a una persona el reconocimiento de los demás, más lo obtiene, paradójicamente así es.
Nos hemos encontrado de todo en la viña del señor: incluso personajes extraños que dan conferencias para seducir al público femenino. Aunque pueda parecer surrealista, es verídico. Y lo peor de todo es que tienen éxito con sus objetivos, porque siempre hay alguna incauta que cae en la trampa.

-¿Busco mi sanación a través de la sanación de los demás?

Cada vez que oímos la famosa frase de: “los terapeutas curan a través de su propia herida”, nos llevamos las manos a la cabeza. No debe ser así.

El terapeuta tiene la responsabilidad con sus pacientes, de tener todas sus heriditas curadas y cicatrizadas, por favor. Si no, lo que se va a hacer es proyectar en el otro, su propio dolor, sus patrones y creencias. El trabajo personal del terapeuta tendría que ser una asignatura más.

Un compromiso que nace de lo más profundo de su ser. ¿Si el guía está enredado en una zarza sin poder soltarse, y no conoce el terreno en el qué está, cómo va a guiar a alguien por un camino complicado? Sólo se puede indicar a alguien por dónde pisar, dónde están las piedras, acantilados, los puntos más peligrosos y los atajos más sencillos, si ya se ha realizado el recorrido.

-¿Qué objetivos quiero conseguir en mi profesión?

Los objetivos que se proponga el terapeuta, van a definir la dirección que tome su terapia. Si el objetivo es el económico, por encima del beneficio del paciente, éste inconscientemente lo va a percibir, y esto va a causar que la persona no obtenga el resultado deseado.
Si una persona se dedica profesionalmente a las terapias, evidentemente tiene que ganar dinero para poder vivir, y realizar su profesión con tranquilidad. Eso no quiere decir, que el dinero tenga que ser el fin último de la profesión.
Cuando una persona se abre a realizar un trabajo personal con terapias naturales, es porque está pasando por un mal momento, y en algunos casos están en el momento exacto para ser sugestionados.

Por desgracia, nos hemos encontrado casos de personas influenciables que no mejoraban en la terapia en la que estaban inmersos, y a las que sus terapeutas no querían dejar ir, porque perdían una fuente de ingresos. Una de las frases preferidas de éste tipo de “terapeutas” es: -No te sientes mejor, porque tienes resistencias.
Muy bien. Perfecto. Ésta es la mejor manera de manipular a través de la culpa, y manifestar una total falta de responsabilidad terapéutica. Nadie se siente mal porque quiera sentirse mal. A todos nos encantaría ser felices. Si una persona se pone en nuestras manos, confía en nosotros, lo menos que podemos ofrecerle es honestidad.

Si una terapia no está produciendo el efecto deseado, si la persona no mejora, ¿qué sentido tiene hacerle perder su tiempo, y su dinero? El único fin terapéutico debe ser el de la mejora de los síntomas del paciente. Y esto sólo se produce cuando el interesado manifiesta que se encuentra mejor, desde la objetividad.

No existen resistencias en los pacientes, existe falta de humildad por parte de los terapeutas para reconocer que ése caso supera sus conocimientos. Si un profesional no puede, hay otros que si podrán. Hablar honestamente con el paciente, y reconocer que no se puede hacer más por él con ésa técnica, pero que sí hay otras que le pueden ayudar, eso es ser terapeuta. Saber soltar al paciente, entender que sólo somos un apoyo hasta que camine solo, buscar por encima de todo la libertad del paciente, eso es ser terapeuta.

-¿Funciona la terapia que realizo, creo en lo que hago?

Coherencia, esa es la clave en nuestra profesión. La coherencia. Antes de probar una terapia en los demás, lo más inteligente es probarla en uno mismo para ver si es útil. Porque las terapias naturales son un sector en él que hay mucha oferta, dan para mucho. Si no crees en lo que haces, si la herramienta con la que trabajas no te da resultado a ti mismo, ¿cómo se la va a dar a los demás?
Ahora bien, si tu herramienta da resultado, es útil y produce efectos notables en ti y en los demás, crees que funciona y además tienes el corazón puesto en ella, esa es la terapia que mejor resultado te va a dar. Da igual lo que opine el mundo.
En Mar de Luz, amamos profundamente lo que hacemos, las constelaciones familiares, las terapias naturales. Nos sentimos muy afortunados de poder realizar el trabajo que hacemos. Aunque las constelaciones familiares no sean reconocidas por todo el mundo, aunque haya gente que le parezca un cuento chino, nos da exactamente igual.

Nosotros sabemos que funciona porque lo hemos comprobado con nosotros mismos, y la gente que se pone en nuestras manos así lo expresa. Porque se producen cambios notables en sus vidas.

Y nuestro compromiso terapéutico es real. No podemos evitar sentirnos muy orgullosos de todas las personas que confían en nosotros, de todos esos valientes que no tienen miedo a enfrentarse a quienes son, con lo bueno y con lo que no es tan bueno.

Estamos ahí para ellos, para acompañarles en el camino de reencuentro consigo mismos, y con toda la paz y el amor que les espera, que en realidad siempre ha estado ahí esperando a ser reconocida. Es un honor ser terapeuta de constelaciones familiares y de terapias naturales.