Las constelaciones familiares para entender la homosexualidad

Las Constelaciones Familiares ortodoxas tratan la homosexualidad desde un punto de vista sorprendente. Según dicen, una persona que ama a otra del mismo sexo lo hace porque está identificada con un ancestro del sexo contrario que fue excluido del sistema, y por lo tanto el descendiente está identificado con la forma de amar del ancestro del sexo contrario, y por ello siente atracción y amor por una persona del mismo sexo.

Constelaciones familiares

Todo este galimatías nos parece desde todo los puntos de vista que lo componen, totalmente absurdo sinceramente. Ni por coherencia, ni por trabajo de campo, y con el campo, es así. Si es cierto que muchos homosexuales manifiestan la dinámica de exclusión en su día a día, no obstante la homosexualidad ha sido motivo de discriminación durante muchas generaciones. Pero esa no es la causa de la homosexualidad. Hemos tenido la suerte y el honor de trabajar con bastantes personas homosexuales, y no es precisamente la dinámica de exclusión la que predomina en todos los casos.  La homosexualidad no tiene una causa, la homosexualidad es.

Que el constelador como terapeuta, que es el primero que debería estar liberado de juicios, intente buscar una razón a la homosexualidad como si fuera una aberración, nos parece asombroso. Es como retroceder al siglo XIX.

Como decía Einstein: “Triste época la nuestra. Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio.”

La libertad mediante las constelaciones familiares

Recordemos que la finalidad de la terapia de Constelaciones Familiares, es que la persona sea libre para escoger su propio destino. Pero para eso el propio terapeuta tiene que tener un trabajo realizado en cuanto a su inconsciente, y a lo que supone la libertad de pensamiento. El campo sistémico, el inconsciente en su máxima manifestación de la sanación, no entiende ni de dogmas, ni de predisposiciones. Es totalmente espontáneo en su expresión.

La homosexualidad existe en numerosas culturas desde siempre. En Grecia y otras culturas antiguas, se consideraba la homosexualidad necesaria en la educación del adolescente.

En el reino animal se ha comprobado como muchos animales son homosexuales, es decir tienen relaciones sexuales con animales del mismo sexo. Los mamíferos son bastantes proclives a las relaciones homosexuales, siendo mucho más habitual de lo que se piensa en una gran cantidad de especies, donde se pueden observar acoplamientos sexuales de animales del mismo sexo.  Pero no sólo los mamíferos tienen relaciones sexuales, también las aves, reptiles e incluso insectos.

Lo que diferencia a los animales de la raza humana, es que ellos no se condenan por sus relaciones sexuales. El juicio y la intolerancia son exclusivamente humanos. Los científicos nunca han visto que un animal sea discriminado  o juzgado por la manada, por el simple hecho de relacionarse sexualmente con miembros del mismo sexo.

El inconsciente es el centro creador de la mente consciente

A través de él recibimos toda la información de la educación, la forma de pensar, obrar y sentir de nuestros ancestros. Lo que se ha dicho y lo que se ha mantenido en secreto. La gente más racional piensa que la mente consciente es la directora de la vida, el centro fundamental que toma todas las decisiones en cada historia personal. No es así. Los que trabajamos cada día con el inconsciente sabemos que la esencia de la psique de cada individuo, es el inconsciente. Y ni siquiera existe separado de los demás, ya que se nutre del inconsciente colectivo, que es común  a todos los seres humanos.

Es a través de nuestros padres que recibimos la información que va a condicionar nuestra vida. Y ellos son el resultado de todo lo que aprendieron consciente, pero sobre todo, inconscientemente de los suyos. Nuestros abuelos a su vez, lo recibieron de sus padres. Y así sucesivamente.

Si el inconsciente está implicado en todos nuestros patrones mentales conscientes, en las creencias, en la expresión de las tendencias emocionales, hasta en lo más superficial que podamos pensar, ¿cómo no va a estar influyendo en nuestra forma de amar, y en su manifestación más instintiva, el acto sexual? Es a través del inconsciente que el niño desarrollará su sexualidad, siendo manifestada en el día a día, en el consciente.

Grandes estudiosos de la psique humana como Jung, Freud o Adler, han observado que la tendencia sexual de los niños se define en base a la información consciente y social que toma de su entorno, siendo la educación que reciba el pequeño, determinante en sus inclinaciones sexuales. Originalmente, desde el criterio psicológico todos somos bisexuales, pudiendo manifestar amor o atracción por los dos sexos. La bisexualidad resonaría por tanto, con nuestra propia naturaleza, la de amar al otro por lo que es, no por lo que representa.

En el desarrollo de la evolución espiritual de cualquier individuo, el amor no entiende de conceptos, el amor es. Cuando es puro y verdadero no amamos un cuerpo, vamos más allá para entregarnos al otro de corazón a corazón. De la comunión de esas almas surge el acto sexual. No podemos hablar de homosexualidad como si sólo estuviera implicado el sexo, porque dentro de cualquier relación de pareja lo más interesante no es el sexo en sí, si no el amor.

En Mar de Luz no tratamos ni homosexuales ni heterosexuales, tratamos personas, pero sobre todo su energía, su psique, su alma. Y así, a través de las constelaciones familiares y del inconsciente, puedan sanar lo más profundo de su ser, para ser  libres para escoger a quien amar. Para que ese amor se convierta en un complemento perfecto, para crecer y desarrollarse en pareja. Para caminar juntos hacia un destino bonito.