Terapias Naturales versus Medicina Convencional

Muchos aspectos de la medicina convencional hacen que los profesionales de las terapias naturales nos llevemos las manos a la cabeza. Por otro lado las terapias alternativas escandalizan a muchos médicos y nos vemos tachados de intrusistas y curanderos. Pero, ¿somos tan diferentes?  Una de las bases de las terapias naturales es la de fomentar el pensamiento libre, sin aceptar dogmas que no resuenen con nuestras ideas, emociones, alma. Pensar por nosotros mismos. El motivo de este artículo no es crear polémica, el objetivo de este artículo es la reflexión, la conciliación.

terapias alternativas versus medicina convencional

Medicina convencional

La medicina convencional tiene muchos puntos de desunión con los profesionales de las terapias naturales por su incoherencia. Los grandes imperios farmacéuticos no quieren perder su hegemonía y sobre-intoxican a los enfermos creando fármacos que generan más enfermedad que salud. La salud es vista como un negocio en el que no importa el ser humano, importa el dinero que se obtenga a través del sufrimiento en algo tan delicado como es la enfermedad. Y las farmacéuticas se alimentan directamente del comercio que realizan muchos médicos. Somos conscientes de ello. Pero realmente no podemos generalizar. No todos los médicos son así. Hay muchos que realizan su trabajo desde el amor y la solidaridad. Existen médicos y profesionales sanitarios por el mundo viviendo en condiciones más o menos precarias porque su vocación les lleva a estar ahí. Y en muchos casos jugándose la vida.

Terapias alternativas

Lamentablemente, el negocio también existe en las terapias naturales, donde se vende algo muy serio que no tiene precio, la espiritualidad. Gracias a la historia podemos saber que nuestros antepasados ya practicaban la sanación. Ésta era otorgada por un miembro del grupo que estaba dotado de poderes divinos. Esto no difiere mucho de lo que algunos terapeutas realizan hoy en día, creyéndose tocados por la mano de Dios para administrar sanación a los demás. Y lo peor es que a veces lo hacen creer a los demás. Si esta ilusión mesiánica roza ya lo patológico se hacen llamar maestro, y si son más listos no se hacen llamar maestro pero se comportan como si lo fueran embaucando a personas que en muchos casos, están pasando por momentos difíciles y son sugestionables. Otorgar a un medio externo la capacidad de sanar (llámese terapeuta, maestro, cristal mágico… etc), es erróneo y le quita al individuo la dignidad de saber qué es el mismo con su capacidad de abrir el corazón, y lo que es peor genera enganches emocionales nada recomendables en la persona, que siente que no es capaz de dar un paso sin su terapeuta. El terapeuta no debe ser más que una herramienta para que el paciente se encuentre a uno mismo.

Por otro lado, el sistema sanitario unido al económico, fomenta una praxis que es más administrativa que curativa, en el que a los médicos a duras penas les da tiempo a prestar una asistencia correcta al paciente, sin poder escuchar apenas al que tienen que tratar a través de la prescripción somera de un tratamiento que aniquile los síntomas y profundice la enfermedad, generando en muchos casos severos efectos secundarios. Si les preguntáramos a muchos médicos de atención primaria que les parece esta forma de trabajo a toque de pito, no creo que la respuesta fuera que están encantados de trabajar en estas condiciones. Sabemos los tremendos efectos secundarios que tienen los fármacos y el daño que hacen. Nadie lo pone en duda. Pero también es cierto que muchos de esos medicamentos fatales salvan vidas. Utilizarlos por sistema es nefasto, pero la radicalización no es más que intolerancia. Una de las soluciones que existen por el momento para los brotes agudos de alergia con shock anafiláctico, a parte de la adrenalina son los corticoides.

Homeopatía

La homeopatía unicista ha mandado de cabeza al médico a pacientes por la incapacidad del homeópata para manejar el agravamiento producido por una mala praxis. Las exoneraciones en homeopatía a veces son necesarias. Los tratamientos con medicamentos con efectos secundarios ocasionalmente, también lo son.

¿Cuántos terapeutas se han apoyado y se apoyan en fármacos, para tratar sus enfermedades mientras encuentran la solución a su patología, y así poder cumplir sus metas? Conocemos unos cuantos.

Especialidades médicas a lo largo de la historia

La especialización dentro de la medicina se ha dado en muchas civilizaciones antiguas bastante conectadas con la naturaleza. Los aztecas establecían una diferencia entre el médico empírico o tepatl y el médico chamán o ticitl. El traumatólogo era conocido como teomiquetzan, y la comadrona como tlamatlquiricitl.

Herodoto llamó a los egipcios el pueblo de los sanísimos, debido al notable sistema sanitario público que poseían, y a la existencia de un médico para cada enfermedad. Por lo tanto la especialización médica viene de antiguo. En la medicina convencional los pacientes son derivados a otros profesionales cada dos por tres. A veces en las terapias naturales también ocurre esto. No hay que tener miedo de derivar a una persona a otro profesional cuando no contamos con los recursos adecuados. Lo que importa es la persona que deposita su confianza en nosotros, no nuestro sentimiento de incapacidad.

El problema está en que el sistema médico ha ido dividiendo al ser humano en partes, llegando a tratar al individuo como si nada más fuera un órgano enfermo, sin contemplar la totalidad. Alejándolo de su auténtica naturaleza, sin observar a la Fuerza Vital como la herramienta de salud con la que trabajamos. Sin considerar las emociones, la energía, los pensamientos como instrumentos de salud y enfermedad. Ellos cuentan con unas herramientas y nosotros con otras. Los médicos tienen conocimientos mucho más profundo anatómicos y fisiológicos que muchos terapeutas de terapias alternativas. Estudian siete años, el MIR, prácticas en hospitales haciendo guardias… etc. Y no hablemos de todos los conocimientos prácticos de enfermeros, a pie de cama de los pacientes.

Ciencia vs terapias naturales. ¿Una lucha sin fin?

Muchos de los trabajadores sanitarios convencionales nos llaman intrusistas cuando nosotros realizamos nuestro trabajo desde el corazón. Y es cierto la gran mayoría de los terapeutas realizamos el trabajo desde el amor. Pero también es verdad que hoy por hoy nos encontramos con intrépidos que realizan un curso de fin de semana, se autodenominan terapeutas, y van cometiendo tropelías a su paso. Coherencia. Nosotros conocemos la energía y el alma mejor que muchos médicos, y sabemos lo que implica: el trabajo personal en primer lugar, el estudio que debe ser una obligación desde la responsabilidad, la humildad y la honestidad. Si queremos que nuestra profesión sea reconocida a nivel gubernamental, no sólo por hacienda. No pretendamos ser lo que no somos. Aceptemos los que somos.

Ciencia y terapias naturales no tienen que estar reñidas. Hipócrates, Paracelso, Hahnemann, Edward Bach, ¿en qué estaban formados si no en medicina? Sí, ellos se desencantaron de su profesión, pero todo pasa por algo y si ellos no hubieran sido médicos quizás no hubieran podido concebir las terapias que crearon. Rechazamos de plano lo que huela a mecanicismo, pero nos apoyamos en la ciencia para estudiar la anatomía del cuerpo humano, su funcionamiento y la causa de las enfermedades desde el punto de vista alópata. Una de las primeras lecciones que deberíamos aprender en la vida es el agradecimiento. Agradecemos profundamente a todos los terapeutas que nos enseñaron, y también a todos los médicos que lo han hecho. Gracias a ellos las terapias naturales se han enriquecido bastante, saliendo de la superchería para abrirse al mundo científico, que tanta falta nos hace por otro lado. Tratamos personas que quieren saber y tener una respuesta racional a sus dudas. Vivimos en una época en la que impera el pensamiento racional. Si queremos abrirnos al mundo y que la sociedad no desconfíe, las cosas deberían explicarse para que la gente pueda entenderlas y en la ciencia nos apoyaremos cuando podamos demostrar porqué muchas de estas terapias son tan eficaces. El conocimiento, la comprensión, siempre son luz.

En este país el sistema sanitario público va a dejar de serlo, muy probablemente. Cada vez hay más médicos y profesionales sanitarios que buscan más allá de los métodos convencionales. Tendámosles una mano, unámonos por el fin común que es la mejora en las condiciones de enfermedad para devolver el estado idóneo al organismo que es la salud. Tenemos mucho que aportarnos, mucho que aprender los unos de los otros, aportando cada uno su granito de arena, sin querer saber más que el otro y demostrar quién es mejor, que terapéutica es la más correcta, cuál es la ganadora. Los dos sectores son necesarios, todo cumple una función. No todos los médicos son el sistema, ni hacen negocio, ni todos los profesionales de las terapias naturales van de maestros vendiendo luz.

Sabemos que tenemos la capacidad de cambiar las cosas, empezando por nosotros mismos, desde el agradecimiento, el respeto, la cooperación y la humildad. Contemplemos a los médicos como amigos.

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