Tratamientos metafísicos y morales

La evolución que producirá una psicoterapia científica de los tratamientos milagrosos se hace muy lentamente, y ha atravesado ya varias etapas escribe el profesor Pierre Janet. Uno de los intermediarios más interesantes me parece estar constituido por las prácticas singulares que, de irnos años a esta parte, han invadido los Estados Unidos con el nombre de Mind cure, Faith cure, Divine healing, Mental healing y, sobre todo, de Christian Science.

Esta escuela, o Iglesia, ha desempeñado un papel considerable: ha demostrado la importancia de los tratamientos morales y ha sido el punto de partida del enorme desarrollo que han conocido estos tratamientos en América. Además, ha sacado a luz un concepto del papel que desempeña el pensamiento en la enfermedad y en la salud En fin, la misma vida de Mrs. Eddy, la fundadora de esta secta, es en verdad completamente extraordinaria y nos proporciona notables enseñanzas sobre la psicología y la psicoterapia.

La que tenía que ser la sacerdotisa de una gran religión: la Christian Science, y que fue una de las mujeres más poderosas de los Estados Unidos de América, Miss Mary Baker, nació en una pobre alquería en Bow (New Hampshire), el 16 de julio de 1821.

Desde su infancia según Pierre Janet estuvo siempre enferma y sujeta a violentas convulsiones: se caía bruscamente al suelo, rechinaba los dientes, daba vueltas en tomo a sí misma, forcejeaba furiosamente, daba gritos de terror, o bien se mantenía rígida en una contracción general y se quedaba asi, horas enteras, desvanecida y sin conocimiento. Como quiera que todavía no estaba de moda negar la histeria, éste fue el diagnóstico inmediato de los médicos que la cuidaban.

A la edad de veintidós años, Mary se casó con un amigo de su hermano, el coronel Glover, quien, al cabo de un año de matrimonio, la dejó viuda, con un hijo, en la más completa miseria. Esta penosa situación no contribuyó a mejorar su estado de salud, ya deplorable: las crisis nerviosas se hacían cada vez más frecuentes y más violentas.

De naturaleza autoritaria, se habla convertido en irascible.

Después de haberse refugiado en casa de una de sus hermanas, pronto volvió a casarse Mrs. Glover era muy bonita con uno de sus admiradores, el doctor Patterson, dentista ambulante y médico homeópata. Pero también esta unión duró poco. Después de dos años de matrimonio, y al ser detenido su marido durante la Guerra de Secesión, Mrs. Patterson pidió el divorcio y usó de nuevo el nombre de Mrs. Glover.

La infortunada tuvo que buscar asilo otra vez en casa de su hermana, Mrs. Tilton. Entonces se ocupó del espiritismo, y, como las señoritas Fox, oía golpes en las paredes. Pero estas prácticas y_ su actitud intransigente la indispusieron con su familia, y se vio obligada a buscar refugio en otra parte. En aquel tiempo sus peregrinaciones eran innumerables, mientras que sus accidentes enfermizos redoblaban en frecuencia e intensidad. Para colmo de desdichas, un día de invierno resbaló sobre el hielo y cayó sin sentido.

El accidente tuvo graves consecuencias: primero, nna contracción de la pierna y, al fin, una paraplejía completa. Los médicos, que probablemente ignoraban el pasado neuropatológico de la enferma, hipnotizados también, sin duda, por el incidente que había provocado los trastornos patológicos, diagnosticaron una enfermedad incurable de la médula. Se intentaron todos los tratamientos alopáticos y homeopáticos. Todo fue inútil: durante años, la paciente, inválida y desesperada, no pudo abandonar la cama.

En aquel entonces ano 1861 se desarrollaba en América un notable movimiento intelectual. La doctrina del magnetismo, que se había implantado en Nueva Orleáns hacia 1835, había conquistado numerosos adeptos entre los que se contaba un pobre obrero relojero, Fhinéas Parkhurst Quimbey. Muy inteligente, comprobó pronto que los remedios prescritos por los sonámbulos no eran específicos, pero que, de todos modos, curaban. Así, un día, su sonámbulo acababa de ordenar a unos enfermos muy pobres un medicamento de elevado precio; atendiendo a la observación de Quimbey, el sonámbulo aconsejó otro remedio de poco coste pero de un efecto diametralmente opuesto. El resultado no fue menos excelente. Quimbey llegó a la conclusión de que la consulta del sonámbulo no servía más que para implantar, en el espíritu del enfermo, la convicción de la curación, y que el medicamento era inútil. Nuestro magnetizador abandonó entonces el magnetismo y a los sonámbulos, y se hizo curandero metafísico. A su sistema le dio el nombre de Christian Science o Science of Health.

Mrs. Glover se dirigió a este personaje. En algunas sesiones quedó curada la presunta enferma de la médula espinal. Mrs. Glover estaba más ágil de piernas que nunca. Entusiasmada por este resultado, estudió la obra filosófica de su salvador, consistente en una decena de manuscritos inéditos en que se trataba de religión, de interpretación de las Escrituras, de espiritualismo, de clarividencia, de enfermedades y de muchas otras cosas más. Entretanto, murió Quimbey.

Mrs. Glover se empeñó entonces en enseñar una doctrina análoga a la de Quimbey, y pronto tuvo varios alumnos, entre los que se distinguió Daniel Spofford, quien la ayudó a publicar Science and Health que, por otra parte, no tuvo ningún éxito.

Siempre antojadiza y autoritaria, celosa de sus prerrogativas, Mrs. Glover se enfadó pronto, por fútiles motivos, con la mayoría de sus alumnos, pero, sin embargo, se casó con uno de ellos, el joven Gilbert Eddy, con cuyo apellido fue conocida sobre todo.

Este tercer esposo murió al cabo de cinco años de matrimonio. Mrs. Eddy, que enseñaba en Lynn en condiciones mediocres, trasladó entonces su escuela a Boston. Tenía a la sazón sesenta y un años, pero su energía no disminuyó nada.

A fin de dar más publicidad a su acción, fundó un periódico mensual: The Journal of Christian Science, que prometía a todos los lectores salud, felicidad, fortuna. Llegaba a todas partes: a las poblaciones más alejadas del Missouri y de Alaska, a los desiertos de Arizona y del Colorado, donde la gente, poco menos que aislada y viviendo en penosas condiciones, tenía tiempo que perder y gran necesidad de creer en los milagros. Al mismo tiempo, Science and Health en manos de una treintena de colaboradores, fue redactado en un inglés inteligible y publicado por segunda vez. Aparecieron otras obras: Christian Healing, The people is God, De fence of Christian Science, etc.

La Escuela de Boston fue legalizada, y su éxito, considerable; rápidamente se la conoció por toda América. Se daban allí cursos primarios, lecciones de obstetricia metafísica, un curso de Teología. Los alumnos eran tan numerosos que debían repetirse las lecciones varias veces por día y establecer sucursales en los distintos Estados.

Se trataba a los enfermos tanto a distancia como in situ, y las curaciones milagrosas se multiplicaban. Correlativamente, afluyó él dinero a la caja de Mrs. Eddy.

Sin embargo, se cernieron algunas sombras sobre el cuadro: una alumna del curso de obstetricia metafísica, que había asistido a una mujer en su parto, la dejó morir de hemorragia. La alumna fue condenada por los tribunales. Por otra parte, algunos disidentes establecieron las bases de la New thought, que amenazó con hacer una peligrosa competencia a la Christian Science.

Pero Mrs. Eddy vencía todas las dificultades, abatía todos los obstáculos. Intensificó su propaganda, fundó iglesias en todas las poblaciones y se convirtió en todopoderosa. En 1888 se celebró una gran reunión en Chicago, que constituyó un triunfo: el pueblo se apretujaba al paso de la gran sacerdotisa; arrancaban jirones de sus vestidos para hacer con ellos reliquias; las madres le tendían a su hijo enfermo o lisiado, esperando un milagro; los paralíticos sanaban al tocar los pliegues de su ropa. Los fieles llamah^n a esta escena la manifestación de Pentecostés.

En 1894, se colocó la primera piedra de la catedral de Mrs. Eddy, en Boston. A últimos de 1895, la iglesia estaba en pie. Era una gran nave de mármol y de granito que podía contener a más de dos mil personas. La habitación de la Madre está toda hecha de madera rara, de ónice y de oro. El día de la inauguración fue preciso celebrar sucesivamente cinco servicios, y, sin embargo, no pudo entrar más que una pequeña parte de público. Una enorme multitud, calculada en cincuenta mil personas, desfilaba de doce en fondo en la Mother’s room, como si fuese un lugar sagrado.

A partir de aquel momento, Mrs. Eddy hizo pocas apariciones en público. Se retiró a sus propiedades de Concord, y, en un aislamiento parecido al de un gran Lama escribe M. G. Milmine, asistió, no a su beatificación, sino a su divinización. Según sus discípulos fervientes, la Christian Science era un hijo espiritual de Mrs. Eddy y de Dios, como Jesús viene de María. El resultado de esta segunda Inmaculada Concepción se decía en los medios científicos es un libro ynoun hombre, porque nuestro siglo es má espiritual que el de Jesucristo.

Vddy abandonó nuestra morada terrenal para entrar en otra fase de su existencia, donde continuará su trabajo individual y donde puede todavía seguir progresando.

Actualmente, la Christian Science cuenta en América con cagj quince mil iglesias. Las hay también en la mayor parte de los países del mundo, e incluso en la isla de Java, en Kenya, en Hong Kong y en las Molucas. En Francia, las hay en París y en cada una de las siguientes ciudades: Burdeos, Cannes, El Havre, Lyon, Marsella, Montpellier, Mulhouse, Niza y Estrasburgo.

La influencia de la Science chrétienne, como la del Christian Science Monitor escribe Maurice Colinon en su obra Fatix Pro phétes et Sedes d’aujourd’hui, sobrepasa incomparablemente la importancia de sus efectivos. Se sabe que las opiniones del Monitor, a pesar de su escasa tirada, cuentan más a los ojos de los dirigentes americanos que las del New York Hercdd. Uno de sus líderes, Driscoe Drummond, fue escogido por el presidente Tru man para dirigir los servicios del Plan Marshall en Europa. Y de buena gana los cientifistas dan a entender que los Estados Unidos no se decidieron a declarar la guerra a Hitler hasta el día que la Science chrétienne tomó posición contra el nazismo. Verdadera o falsa, esta afirmación no ha sido nunca desmentida. Esta extraña secta es, pues, al mismo tiempo que una empresa internacional de curación, una potencia política que no se podría subestimar sin peligro. La antigua vendedora de ocultismo, Mary BakerEddy ha puesto al servicio de su país una masonería de múltiples ramificaciones.

Los principales periódicos de la Science chrétienne, en los cuales están consimadas las curaciones debidamente verificadas, son The Christian Science Journal (mensual, en inglés), el Christian Science Sentinel (semanario, en inglés) y The Herald of Christian Science, cuya traducción o doce lenguas se publica, bien mensualmente, bien trimestralmente, según las lenguas. La versión francesa aparece cada mes bajo el título de Le Hérault de la Science Chrétienne.